Lunes 25 DE Mayo DE 2020
Cartas

Contagiar y contagiarse

Fecha de publicación: 04-04-20
Por: Jorge Rivera del Águila / DPI 1770 67772 0101

Se me ocurre que debemos aprovechar estos difíciles días, en los que nos estamos protegiendo de contagios malos, para contagiar a otros y contagiarnos a nosotros mismos, pero de muchas cosas buenas, de valores que nos hacen falta, de todo eso a lo que el trajín diario nos impide acceder, por falta de tiempo y sosiego, para valorarlo, profundizarlo e interiorizarlo y así realizar un mejoramiento y mantenimiento personal que nos haga la vida más valiosa y feliz.

Contagiar. Por de pronto, dada la tendencia que existe en muchos hacia la fatalidad y la negatividad, hay que contagiar positividad, de espíritu positivo. Nunca faltan quienes ven todo con desesperanza. Ser guía para los demás, decirles a los desesperanzados que con la preocupación y negatividad nada se gana, hacerles ver que preocuparse es estéril, porque es ocuparse previamente de lo que todavía no ha sucedido y que muy probablemente nunca sucederá. Es mejor insistir a los nuestros para que pongan en práctica todas las medidas que las autoridades recomiendan en la emergencia que estamos pasando.  Mirar a los ojos a ese papá anciano que se angustia por la situación actual, y con una sonrisa sincera y afectuosa hacerle ver que no se debe ahogar en pensamientos negativos. Hacer lo mismo con la madre solícita que se encuentra ansiosa porque no sabe si le será posible darle el alimento diario a los suyos. Ese contagio debe ser de serenidad, de inculcar calma, prudencia y tranquilidad interior. En cuanto a contagiarnos unos a otros, aprovechando que ahora se da lo que nunca ocurre, abundancia de tiempo, podemos cultivar valores como la comprensión, con sus valores asociados de amistad, bondad y empatía. De comunicación, que se traduce en amabilidad, en diálogo, en escucha y ponerlos en práctica con los nuestros, en el presente obligado confinamiento. Y tantos otros, como el esfuerzo, el espíritu positivo  la excelencia personal. El resultado de un ocio aparentemente inútil puede llegar a ser un período de los más útiles y productivos de nuestra vida. Continuaremos.