Sábado 18 DE Enero DE 2020
Cartas

La organización política

Fecha de publicación: 11-12-19
Por: Luis Vallejo / DPI 2650 50006 0109

No sé si a ustedes les pasa, pero a mí, desde hace muchos meses –por no decir años– cada vez que escucho a los periodistas analíticos y propositivos por la radio, la tele o les leo en la prensa escrita, me da cólera que siempre se está señalando con absoluta verdad que los partidos políticos, que el “Pacto de Corruptos”, que las plazas fantasmas, que las coimas de las construcciones, que toda esa impunidad que nos informan las investigaciones periodísticas, sigue siendo el mismo maldito escenario político en que tienen sumida a nuestra Patria las lacras de los Organismos del Estado, como si fuese algo de lo cual nunca escaparemos. Como que al momento de dormirnos soñáramos que mañana, por gracia divina, sea un día diferente y amaneceremos sin tanto ladrón, oportunista y descarado en el Gobierno. Empero, quizás los eventos sociales que se vienen dando en todo el mundo con las organizaciones sociales que están poniendo en jaque a sus gobiernos nos dé alguna luz y, por fin, entendamos que algo debemos hacer. No podemos seguir así para eterna memoria. Y, nos guste o no, el sistema mismo tiene la medicina a nuestro alcance: la organización política. Por supuesto, que con tantos años de desprestigio nos cuesta creer que un partido político nos saque del hoyo. Desgraciadamente, la praxis corrupta ha desprestigiado el concepto noble de política. Pero lo único que garantiza una “Revolución Democrática”, es decir, cambios sustanciales sin llegar a la violencia, es tomar el poder por la vía de las elecciones y, desde ahí, erradicar la “clase” política corrupta que nos viene gobernando desde hace años. La esperanza que el nuevo gobierno enderece el país es una mentira que la veremos con mucha claridad en pocos meses, siendo que la dirección está en las mismas cúpulas militares y personajes corruptos y oscuros en la administración. Pongámonos las pilas y con la gente honesta, correcta y derecha organícese un Partido Político –o fortalezcase uno nuevo que anda por allí, aunque aún no da muestras fehacientes de su compromiso–.