Jueves 12 DE Diciembre DE 2019
Cartas

Lecciones no aprendidas

Fecha de publicación: 15-11-19
Por: Arturo Álvarez Gómez / DPI 1861 57223 0101

Francia en los años de ochenta del siglo 18 se debatía entre una clase política corrupta a más no poder, vivían con holgura material y poder, abrumaban al rey Luis XVI y le hacían un círculo del cual no podía o no quería escapar porque vivía en la opulencia mientras el pueblo francés, los campesinos tenían hambre y morían por ella sin importar demasiado a la élite de arriba, el campesinado era obligado a pagar impuestos mientras los nobles y los políticos eran liberados de esa obligación, esa situación hizo que el pueblo se levantara y tomara Versalles.

No hubo mucha diferencia en Rusia de principios del siglo XX, al igual que la nobleza francesa, el zarismo oprimió al pueblo y también los obliga a pagar impuestos injustos, mientras el pueblo enferma y muere de hambre y eso da lugar a la caída de Nicolás II, en marzo del 1917, dando espacio a un gobierno provisional pero con las raíces del anterior por lo que fueron derrocados en octubre del mismo año, la diferencia con Rusia, fue que salieron de una opresión a otra peor pues de toda esa revolución llamada de los bolcheviques surgió el primer gobierno comunista del planeta.

Guatemala desde hace siglos, ha vivido una experiencia análoga en la historia a la expresada con anterioridad, acá los zares, los Luises, los Castro se alimentan con la sangre y la desesperanza de nuestra gente, imponiendo tributo a todo lo que se les ocurre mientras en la llanura hay guatemaltecos con hambre y muriendo por ella, principalmente niños, víctimas inocentes de la voracidad del infame político, mientras los diputados se hartan langostas, vinos finos, ropa de marca carísima, lentes, viajes, derroche de dinero.

Soñamos con una primavera hermosa hace poco, pero no fuimos capaces de sostenerla, dejamos que esas ratas inmundas retomaran sus intereses, sacaron a la CICIG, ahora van tras la liberación de todos los despreciables apresados, no escatiman nada en su lucha intestina, con leyes antojadizas que están presentando en esa cloaca llamada Congreso, piensan abrir las puertas de las cárceles para que salgan los ladrones.