Miércoles 21 DE Agosto DE 2019
Cartas

De migraciones y migrantes

Fecha de publicación: 09-08-19

RAÚL GARCÍA SALAS HERNÁNDEZ / DPI 1665 66551 1604

Estados Unidos es una nación de inmigrantes, muy desarrollada, que se puede considerar la más poderosa del mundo y eso conlleva muchos defectos y problemas como que el actual presidente olvida que su familia emigró a ese país y que sin ser un estadista, su poderío económico lo llevó a dirigir los destinos de ese gran país. El problema de la migración no ha sido de ahora, sino de todo el tiempo y así vemos que hay gran cantidad de grupos familiares que tienen uno o más parientes en aquel país del Norte y que después de tanta lucha legal o ilegal han logrado colocarse como residentes primero y luego como ciudadanos.

El fenómeno que empezó a verse en fecha reciente puso en alerta a las autoridades de Estados Unidos y México, pues en forma abrupta y casi sin decir “con permiso”, avanzaron ya no en forma aislada y con pago a coyotes, utilizando pasos ciegos en la frontera entre Guatemala y México, lo que obligó a Estados Unidos a trasladar su frontera de control en el río Bravo y Texas, hacia el río Suchiate, constituyendo entonces las caravanas de inmigrantes, un verdadero problema y que no han encontrado la forma de solucionarlo, achacándolo a falta de oportunidades en los países de origen, delincuencia organizada, narcotráfico y la idea de un sueño americano, que no es tal pues los gringos no están ofreciendo residencia o ciudadanía, sino solo trabajos agrícolas, de servicio doméstico o mantenimiento de edificios, con permisos migratorios transitorios o provisionales.

Pero como una solución manejada en el mayor de los secretos por personeros del Gobierno de Guatemala, primero de la Cancillería y ahora, como sorpresa por el Ministro del Interior que se está saliendo de sus funciones, han encontrado que designar a nuestro país como Tercer País Seguro, es lo mejor que se les puede ocurrir tanto a nuestras autoridades como a las del país del Norte y bajo amenazas de aranceles e impuestos a las divisas y muy pronto a los productos de exportación del país, piensan comprometer al mismo gobierno, al binomio presidencial que gane el 11 de agosto y al pueblo de Guatemala, incluyendo a la población mermada por la desnutrición, la falta de programas de salud, de educación, de estructuras viales prácticamente inexistentes y con un presupuesto totalmente sin pensar en la economía, sin pensar en lo más mínimo, sin una asesoría de expertos, en las repercusiones para las futuras generaciones de nuestros hijos y nietos.