Miércoles 17 DE Julio DE 2019
Cartas

Fraude o proceso fraudulento

Fecha de publicación: 12-07-19

RAÚL GARCÍA SALAS HERNÁNDEZ / DPI 1665 66551 1604

Nuevamente mucho se ha escrito y especulado al respecto de los resultados de las elecciones del 16 de junio y después de dos semanas aún no tenemos claro cuáles son los resultados reales y si hubo o no fraude en el recuento de los votos y de las actas respectivas. En aras de un análisis cabal y verdadero parecería injusto responsabilizar a las Juntas Electorales, locales, municipales o departamentales de los resultados, cuando los ciudadanos que estuvieron pendientes de los mismos, preparándose convenientemente semanas y meses antes y madrugando el propio día de las elecciones, retirándose tarde hasta haber cumplido con su obligación, lo hicieron a cabalidad con el cometido para el que se comprometieron y estamos seguros lo volverían a hacer sin reparar en el tiempo invertido a favor de un resultado limpio y confiable que dejara satisfecho al pueblo de Guatemala. Lo que sucede es que a partir de la Plaza 2015 y del 2016 cuando se empieza a pensar en un proceso eleccionario que debiera haber tenido nuevos actores con reglas más estrictas, tanto el Congreso de la República como el Tribunal Supremo Electoral, no cumplieron con lo prometido al pueblo de Guatemala, que exigía un Congreso renovado, con solo 80 diputados, sin reelección, sin transfuguismo, con una ley interna transparente y austera y un financiamiento de partidos sin tacha alguna, sin mezclar agentes externos como el narcotráfico o patrocinadores oscuros que solo se iban a cobrar los favores posteriormente y luego permitieron una serie de anomalías desde la propaganda anticipada a favor de unos grupos hasta un número reducido de vallas publicitarias, procesos de antejuicios enredados y sin resolver, trámites engorrosos y oscuros en las Cortes (Suprema de Justicia y de Constitucionalidad), inscribiendo a unos candidatos y rechazando a otros, entregando credenciales de inmunidad a unos candidatos y luego procediendo a revocárselos, y desconocer dicha inmunidad. Rechazando de tajo unas candidaturas tal vez de las punteras en favor de otra u otras que se aprovecharon de esa situación. En fin, todo ese proceso NO TRANSPARENTE, sumado a renuncias y permisos de última hora dejaron y dejan mal sabor de boca en la ciudadanía pensante y para ponerle la guinda al pastel, ahora resulta que el problema es de DIGITACIÓN y de empresas especializadas en computación, y que no previeron que había más de 20 candidatos en alguna papeletas y por eso se generó el tremendo problema que no encuentran cómo resolverlo y que nuevamente el pueblo de Guatemala demuestra una vez más una paciencia de Job y a ver qué pasa en las siguientes semanas.