Miércoles 17 DE Julio DE 2019
Cartas

“Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”

Coincidencias entre el agua mágica y las aeronaves militares.

Fecha de publicación: 11-07-19
Por: Haroldo Herrera / DPI 1857 61143 1301

En el último año del gobierno de Otto Pérez Molina se dio a conocer el caso “Agua Mágica”, cuya protagonista principal era Roxana Baldetti. Este caso fue quizá para muchos guatemaltecos un caso emblemático, fue la gota que rebalsó el vaso y el que de una manera ingenua logró despertar sentimientos de repudio y rechazo, porque más allá que la corrupción que era obvia, las declaraciones de la gobernante pusieron en práctica aquella expresión popular que dice “quería vernos la cara”. El “Agua Mágica” vino a despertar aun a aquellos guatemaltecos que casi siempre vemos con indiferencia a la política, aquellos que desde hace mucho tiempo hemos dejado que las cosas sucedan; sin embargo, la indignación era tan grande que muchos sectores de la sociedad se pronunciaron y con ellos los sentimientos más profundos por sentirnos engañados. Pareciera que esta historia no constituye una “lección aprendida” para aquellos que coincidentemente con los eventos del 2015, están a pocos meses de entregar la estafeta, solo que ahora ya no es agua mágica, ahora son aeronaves militares, y vale la pena preguntarnos ¿Qué será mañana?, acaso “Atol con el dedo”. Con estos eventos es difícil dejar de observar las verdaderas necesidades de nuestro país, como la desnutrición, la migración, el desempleo, por mencionar las que son obvias; por supuesto que existen muchas más; sin embargo hay que agregar una nueva que empieza a ser obligatoria para quien pretenda gobernar, “La necesidad de respeto” y es que el guatemalteco merece respeto. Ya no se puede gobernar con mentiras, con proyectos denominados prioritarios, con diferente entendimiento sobre la palabra prioridad, no se puede tener un discurso en donde se pretenda disfrazar la palabra “compra” con “adquisición” y que el juego de palabras solamente sirva para confundir a la población, argumentando lo injustificable. El guatemalteco merece respeto, no es aceptable que entre nosotros mismos pretendamos seguir aprovechando el analfabetismo que nos ha caracterizado históricamente, para seguir utilizando la palabra prioridad como fuente de engaño y fundamento de la corrupción. Vale la pena reflexionar, porque “Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla” (la frase se atribuye a varios personajes históricos).