Domingo 13 DE Octubre DE 2019
Cartas

Centros de votación

Fecha de publicación: 21-06-19

RAÚL GARCÍA SALAS / DPI 1665 66551 1604

Por fin se salió del embrollo que representaba resolver el laberinto del cartón de la lotería electoral y se dio a conocer el nombre de los dos candidatos que obtuvieron los votos para poder participar, de acuerdo con el reglamento de elecciones, en una segunda vuelta de donde se obtendrá la planilla ganadora y los nombres del próximo presidente y vicepresidente que regirán los destinos de nuestro país por los siguientes cuatro años a partir del 14 de enero del año entrante.

Hubo de todo, incidentes, cierre de mesas electorales, cientos de denuncias de diversa índole que ahora le toca al Ministerio Público investigar y deducir las responsabilidades correspondientes con las consiguientes multas o castigos de acuerdo con la ley de la materia, según nuestro ordenamiento jurídico. También hubo capturas, enfrentamiento con las fuerzas de seguridad, pero finalmente el TSE da las cifras casi oficiales por las cuales los nombres de Sandra Torres y Alejandro Giammattei aparecerán en una boleta simple para poder votar el próximo mes de agosto.

En cuanto al título de este artículo, quiero referirme a la molestia generalizada de una buena parte de la población de Ciudad San Cristóbal que en elecciones anteriores había votado en las instalaciones de colegios privados (Brooklyn, MacDermont, IBM, etcétera) y aún en la misma parroquia de San Antonio María Claret y que ahora en forma sorpresiva fueron invitados a votar en la Escuela Oficial Rural Mixta 844 localizada en la aldea El Campanero.

La escuela en sí, no llenaba las comodidades para el votante, muchos de la tercera edad, con una puerta no lo suficientemente ancha para dar paso a personas mayores, con muletas, sillas de ruedas o que se les dificultaba el uso de las gradas. Y eso no fue lo peor, sino la llegada a ese centro educativo, por una vía, si bien totalmente asfaltada, sumamente estrecha, que permitía escasamente el paso de dos vehículos en los dos sentidos de la vía, que era un antiguo camino de terracería, sin banquetas, que obligaba a las personas adultas –repito– a torear prácticamente los vehículos, la mayoría automóviles y microbuses, que a vuelta de rueda, bajaban y llegaban hasta la localización de la escuela. La distancia a recorrer (casi dos kilómetros) se hizo muy lentamente, y hubo necesidad de quedarse mal parqueado en pequeñas callecitas secundarias de la aldea, sino se quería bajar hasta el final de esa vía de comunicación donde estaba la iglesia y la misma escuela y se daba vuelta de regreso por la misma ruta. Se veía a cientos de personas caminar buena parte de la calle, que inicia en el bulevar principal de Ciudad San Cristóbal (3a. calle) para cumplir con la responsabilidad cívica del voto, pues no hay banquetas utilizables.

En resumen, desconozco si es factible cambiar el Centro de Votación para la segunda vuelta electoral, pensando que puede existir un incremento en el número de votantes, para comodidad de los miles de habitantes de Ciudad San Cristóbal que nos vimos en las diferentes mesas de la mencionada escuela 844 de la aldea El Campanero.