Domingo 16 DE Junio DE 2019
Cartas

A los aspirantes a la Presidencia

Fecha de publicación: 12-06-19

JULIA ANTILLÓN / DPI 2236 20904 0101

Estamos cansados, y ustedes mismos lo estarán, de tanta persona que aspira a gobernar nuestro bello país, sin tener ni la instrucción, ni la intención, ni la idoneidad para hacerlo.

Con una sola promesa y la voluntad real de hacer algo útil, concreto y palpable para la población; y de ejecutarlo con honestidad, bastaría para ganar las simpatías de los guatemaltecos. Me gustaría proponer, por este medio, que se buscara y se propusiera una solución definitiva para los problemas de los pobladores del llamado corredor seco; quienes año con año sufren las consecuencias de la sequía, sin que ningún gobierno se haya preocupado por solucionar en forma definitiva ese agudo problema.

Los periodistas, cada año en la estación seca, denuncian la desnutrición infantil en esa área. El Ministerio de Salud tiene conocimiento del problema pues maneja los datos estadísticos. Sin embargo, nadie se ha tomado la molestia de hacer algo permanente. Me llamó mucho la atención una película de un joven africano de 18 años que se preocupó por los graves problemas de sequía de su país y fabricó de forma muy rudimentaria un molino de viento para extraer agua de un pozo para regar las siembras, construyó canales con láminas que condujeran el agua hacia los sembrados.

Ni siquiera su padre le puso atención, es más, se oponía tajantemente a él cuando le solicitaba que le diera su bicicleta, para hacer funcionar el molino de viento que necesitaba para impulsar el agua del pozo. Sin embargo, bajo condiciones de lo más adversas, bajo una inclemente sequía lo hizo con ayuda de sus amigos y de su mismo padre que al fin llegó a acceder, y llegó a proporcionar agua para las personas necesitadas de su pueblo.

El nombre de esta película es “El muchacho que cazó el viento”. Bastó una sola persona esforzada con buena voluntad y la firme determinación de cambiar la situación de su pueblo para mejorar las condiciones de ese pueblo, que en la película se llama Wimbe, película está basada en un hecho de la vida real. Yo les pregunto a ustedes: ¿Están dispuestos a “sacrificar” un poco de los ingresos del erario nacional para mejorar la vida de los guatemaltecos necesitados de lo más elemental y vital que es el agua? ¿Pueden hacerlo? La respuesta la tienen ustedes, señores candidatos.

Estoy dispuesta a dar mi voto al que pueda cumplir con esta necesidad urgente de este sufrido pueblo, y estoy segura de que muchas personas, que se encuentran escépticas de ir a sufragar en las elecciones de este año, harían lo mismo. El párrafo siguiente lo escribo en la suposición de que Guatemala es un pueblo eminente y mayoritariamente cristiano. Por favor tengan presente, señores candidatos, que esta vida es solo temporal y que después de esta existe la eternidad, en donde se le pagará a cada cual según sus obras. Las personas que desempeñan un cargo público, ya sea por nombramiento o por elección tienen mayor responsabilidad con el pueblo ya que “al que mucho se le ha dado, mucho se le demandará”.