Domingo 26 DE Mayo DE 2019
Cartas

Pequeño diccionario del pavor

Fecha de publicación: 26-04-19
Por: Álvaro castellanos howell

Comprobando la sinonimia.

No es que quiera ser fatalista. Pero varias noticias generadas desde los tranquilos días de Semana Santa para acá, y que deberían haber provocado una reacción social importante, parecen aún no indignar lo suficiente.

Que la sola posibilidad que un candidato presidencial sea sorprendido “in fraganti” negociando millones de dólares de financiamiento ilícito y acordando la contratación de sicarios para eliminar a dos contrincantes políticos, debería provocar un tsunami ciudadano.

No sé si aún está por venir, pues precisamente, sus efectos podrían sentirse, y muy fuertemente, al terminarse de confirmar todos los detalles del respectivo epicentro, que ahora parece estar ubicado en Miami, Florida.

Lo que más pavor me genera a mí, no es la sola posibilidad que semejantes hechos se diluyan entre tantas otras cosas sorprendentes, y se vayan simplemente tolerando aunque sea tácitamente, “porque así son las cosas en nuestra república bananera”.

Lo que sí me genera más pavor es la reacción de nuestras más altas autoridades del Gobierno.

Las explicaciones de una visita a una finca, el uso de un aparato volador de alas rotativas, y otras explicaciones “ofrecidas al público”, sinceramente, dejan a cualquiera con la boca abierta.

Y de ahí que se me vinieron algunas palabras a la mente en lo que leía noticias al respecto. Claro está, bajo el principio de buena fe que lo reportado por los medios es exacto o apegado a la verdad.

Lo que sigue en un momento, es el pequeño diccionario de las palabras que se instalaron en mi mente, y que quise corroborar que las uso adecuadamente. Pues a veces uno utiliza palabras incorrectamente. Por ejemplo, la palabra “tamagás”, que supuestamente significa un expediente muy grande o voluminoso, y resulta que nada que ver: según el DRAE, esa palabra identifica a una víbora muy venenosa.

Ese error no quiero cometerlo nuevamente, aunque me sirva mucho la palabra “tamagás” para los propósitos de esta columna.

Acá, las palabras ya corroboradas que sí significan lo que creí que significaban: 1) CINISMO: esta palabra, de un origen etimológico aparentemente muy curioso, asociado a los perros, significa, en su primera acepción, la desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables; 2) DESCARO: esta palabra, también con origen etimológico curioso (algo así como “quitarse cara”), significa desvergüenza también. Y sus sinónimos son, atrevimiento, insolencia, falta de respeto; 3) DESFACHATEZ: su origen etimológico es básicamente el mismo que el de la palabra descaro, pero está enraizado en la palabra italiana sfacciatezza, y significa nuevamente, desvergüenza.

Así las cosas, entonces todo se resume en una sola palabra bien utilizada: LA DESVERGÜENZA. Además de la falta de vergüenza, significa descarada ostentación de vicios y faltas.

No cabe duda que es enriquecedor consultar el amansaburros. Ayuda a expresar correctamente lo que se siente y se piensa.