Domingo 20 DE Enero DE 2019
Cartas

República bananera

Fecha de publicación: 11-01-19
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JORGE RIVERA DEL ÁGUILA / DPI 1770 67772 0101

¿No le duele a usted, lector o lectora, cuando nuestro país es llamado “república bananera”? A mí sí, y en lo más vivo. Veamos si encajamos en la definición: “país mal gobernado y corrupto”. Desgraciadamente, mejor no hablar de la corrupción, porque todos sabemos que ese mal está enquistado en el gobierno y el empresariado. Fijémonos solo en lo mal gobernado que está el país. Una nación está gobernada por leyes y la legislación no está en buenas manos. ¿No están muchos de nuestros llamados “legisladores” en el Congreso de la República solo por haber comprado su curul? ¿Alguien puede negar que tienen un precio los escaños legislativos? Y, cuando llegan y juran cumplir la Constitución, ¿quién puede exigir a los diputados que realmente trabajen por solucionar los problemas nacionales, por mejorar muchas malas situaciones de hecho en el Estado, por introducir ideas nuevas, un dinamismo nuevo, políticas de Estado que mejoren el país? Siempre que cambiamos gobierno, pensamos que, quizá, por arte de magia, llegaremos a tener un gobierno que responda a las necesidades reales de la población. Pero, una vez y la siguiente, nos equivocamos. La manera como políticos oportunistas han organizado las cosas es para su provecho, para pasarlo bien, no para servir al país. El Gobierno guatemalteco fue comparado a un viejo “pichirilo” descompuesto que, no importando quién lo conduzca, seguramente nos va a dejar varados en el camino y no va a cumplir su función; porque esto es llevar a Guatemala, de ser una república bananera, a ser un país funcional, donde se aproveche todo su potencial, donde se legisle con leyes modernas y funcionales que beneficien a todos, y donde dé gusto y no vergüenza, sentirse ciudadanos.

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