Lunes 22 DE Julio DE 2019
Cartas

Refutación del licenciado Acisclo Valladares Molina

Fecha de publicación: 27-12-18

En páginas de este matutino se publicó un artículo bajo el título de Guatemala, un Estado paria, artículo en el cual se me cita –indebidamente– y que me permito refutar en los siguientes términos: No es cierto que el licenciado Acisclo Valladares Molina, colegiado activo 1545 del Colegio de abogados y notarios de Guatemala, Diplomático de Carrera con el rango de Embajador y número 38-14 de nuestro Escalafón diplomático, se encuentre al servicio de un Estado paria, como se afirma en el artículo publicado en elPeriódico por cuanto que se encuentra al servicio de Guatemala, y, Guatemala, nuestra Patria, no es ningún Estado paria, lo que puede afirmarse, de igual forma, en el caso de la Canciller, Embajadora Sandra Jovel, y de los los demás diplomáticos de carrera citados en el artículo que se refuta, Embajadores Antonio Arenales Forno y Jorge Skinner Klée, así como del Embajador Manuel Espina Pinto, Embajador de Guatemala en los Estados Unidos de América.

La categoría de Estado paria, por otra parte, no existe en el Derecho Internacional, categoría inventada en el artículo; connotación esta, la de paria, propia de sociedades clasistas y tal y como Guatemala no es ningún Estado paria en absoluto (atenidos a esta connotación citada, propia de aquellas sociedades) tampoco es un Estado paria, el Estado de Israel, ni es paria el Departamento de Estado de los Estados Unidos de América, improperios que se afirman en la Columna publicada en elPeriódico. Si lo que se quiere decir en el artículo es que Guatemala pudiera estar aislada, quizá bastaría con una breve ojeada del libro de Condolencias de la Embajada de Guatemala en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, habilitado con ocasión del deceso del expresidente Álvaro Arzú, cinco veces Alcalde de la Ciudad de Guatemala, libro que encabezan, además de los Estados Unidos de América y de la Federación Rusa, entre otros, el Reino de Arabia Saudita, los Estados de Kuwait, Catar, Bahréin y Yemen y el Sultanato de Omán: las Repúblicas de África del Sur, Nigeria, Turquía, Etiopía y Mozambique así como Belice, Canadá, los Estados Unidos Mexicanos, la República Federativa de Brasil, el Estado de Israel, las Repúblicas Francesa, Argentina y Gabonesa, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Estado sede (gobierno y oposición, en este caso, representada por el líder laborista, Jeromy Corbin); participantes en las condolencias rendidas en el libro, también, otros muchos Estados.

¡Pobrecita, entonces,nuestra patria, Guatemala (“Estado paria”) así de aislada en el mundo! Como bien lo hubiera dicho, y precisamente, el expresidente Arzú: obras, no palabras, importante sentencia que bien puede aplicarse al posicionamiento logrado en el mundo por nuestra diplomacia. El Embajador Acisclo Valladares Molina impulsó –en todo momento– la política de evaluación y auditoría en todo cuanto respecta a la relación de Guatemala con la Organización de las Naciones Unidas con respecto a la CICIG, Comisión Internacional convenida entre ambas, algo que consta al excanciller Carlos Raúl Morales, el mejor de los testigos sobre este extremo y –oportunamente– señaló, el Embajador Acisclo Valladares Molina, los errores incurridos por esta y por el profesional que la dirige (Quien te quiere te aporrea) errores que la hicieron inviable para Guatemala como inviable, también, que cualquier otro país del mundo llegue a emprender una aventura parecida.

Los supuestos “amigos de la CICIG”, los más participantes del pacto de farsantes (el de corruptos vestidos de primera comunión) la empujaron a politizarse y mediatizarse, vicios que, por mérito propio, la han llevado a su final y que fueran observados y señalados por la Representante Permanente de los Estados Unidos de América ante la Organización de las Naciones Unidas, Embajadora Nikki Haley, ¡Guatemala, si, como se señala en la columna refutada –valga la ironía– absolutamente aislada! El “Concierto” de las Naciones, simpática expresión aparecida en el artículo que se refuta, no es un concepto de Derecho Internacional tampoco y nada significa, a tal extremo que, de igual forma, podría hablarse de “la comunidad de las Naciones” (“Comunidad Internacional” se gusta en decir, lo que tampoco nada significa) o de la zarabanda de las Naciones, concepto tampoco existente en el Derecho Internacional.

Precisamente por tratarse de un tratado internacional en materia de derechos humanos –así se califica a sí mismo el propio Acuerdo– y –aprobado como fue por el Congreso y sancionado por el Presidente– hecho así, Ley de la República, superior a nuestro Derecho. Salvo la Constitución, pacto de paz social entre nosotros que tiene prelación sobre toda ley o tratado –se sustrae de cualquier institución nacional o internacional para dirimir cualquier diferencia que pueda surgir entre las partes con respecto a la aplicación o interpretación del mismo– reservado dirimirlas –conforme su Artículo 12– a las propias partes.

El autor de la columna aparecida poco favor le hace a la Comisión y poco favor le hace al proyecto político de Sandra Torres, a quien en otras entregas ha dicho “apoyar”, proyecto que desmerece con este tipo de “soportes”, soportes que conducen al despeñadero, (?) la Secretaría de Estado de los Estados Unidos de América, una Secretaria de Estado paria, como lo afirma el artículo publicado ¡Por favor! Importante prevención, a tiempo, para que esta candidata no deje rodear por los cantos de sirena que a nada han conducido, diletantes y con una agenda que puede ser letal: Anti-Israel, anti-República de Taiwán, anti-Estados Unidos de América (izquierdista de café, entre rosa y lila) abortista y enemiga de la familia tradicional.

Grotesco, en verdad, que hayan aparecido –en el artículo publicado– los insultos que se hacen en el mismo en contra del Embajador Acisclo Valladares Molina y de otros profesionales de la diplomacia, diplomáticos de carrera, que puestos a insultar, puede insultar cualquiera y poco se aporta con insultos al debate nacional, insultos que, por otra parte, podrían ser reciprocados y con creces. Una Guatemala distinta podrá surgir, fraterna y solidaria, pero no por medio de diatribas, diatribas que se han sucedido a lo largo de nuestra historia y que sirven los intereses del pacto de farsantes para que no centremos la atención en lo que importa, la reforma del Artículo 157 de la Constitución, artículo que determina la forma de elegir a los diputados que integran el Congreso y, así, que pueda inscribirse como candidato a diputado –sin necesidad de que le postule un partido político– todo ciudadano que quiera hacerlo; que eliminado el listado nacional de diputados y todos los listados, se elijan todos por el sistema de los distritos pequeños, 160 únicos distritos en que cada uno elige un solo diputado y, sin fórmulas raras, gana la diputación del distrito el candidato que obtiene en este la mayor cantidad de votos; mandato corto de dos años que obliga a que el electo sea fiel a los intereses, principios y valores de sus electores: si lo hace bien, el premio de la reelección y, si mal, echado del Congreso.

Las diatribas sirven, consciente o inconscientemente, el fin de distraer nuestra atención, de lo que importa: No habiéndose reformado el Artículo 157 nos aproximamos a un proceso electoral con las mismas normas para elegir diputados (monopolio de postulación en los partidos, listados, distritos inmensos y demás linduras) y, precisamente por ello, habremos de poner lo mejor de nosotros mismos –los electores– para lograr, sin diatribas que distraigan, a pesar del sistema, las mejores decisiones. Diplomacia del fracaso, ya la hemos vivido –desde la alabada que fue incapaz– en Caracas –de impedir lo que vino a ocurrir en Guatemala– diplomacia de tragos y guitarras –hasta la inconducente de abracitos en las espaldas, incapaz de formular una agenda y una política exterior que sean propias.

Y concluyo; la actitud del Presidente Morales en relación a la acusación que fue montada en contra de su hijo y de su hermano fue ejemplar, habiéndose abstenido de cualquier injerencia de su parte en las actividades de la acusación y de los jueces, a pesar de las arbitrariedades sufridas: la persecución, como delito, de una infracción administrativa, el allanamiento y la captura escandalosas, la innecesaria prisión preventiva sufrida y la falsa noticia internacional servida en contra de estos y de Guatemala misma, agua derramada que no se recoge: “Hijo y hermano del Presidente de Guatemala, capturados por corrupción”. La absurda persecución en contra del Presidente y de los empresarios por delito jamás perpetrado puesto que los empresarios aportaron su dinero limpio para apoyar directamente a los fiscales de mesa que debían fiscalizar el correcto conteo de los votos y el Presidente mal tenía por qué haber registrado como recibido, lo que jamás recibió.

La política exterior del Estado y sus relaciones diplomáticas son definidas por el Presidente de la República con el Vicepresidente, correspondiendo su ejecución –diplomacia de carrera– al Ministerio de Relaciones Exteriores, ejecución que se debe evaluar –diatribas aparte– por sus resultados. ¿Dónde el bloqueo a nuestro cardamomo, por ejemplo? ¿Qué tal si aprendemos a evaluar por resultados? Varias tareas me he impuesto y asumo una más, en lo que pueda, pondré al descubierto a quienes, igual que se cargaron (expresión española) a la CICIG , impulsándola a su politización y manejo mediático de la acusación penal, pueden cargarse –“con su apoyo” (mejor no me ayudes, compadre) tal y como lo hicieron con aquella– a cualquier candidatura, por fuerte que sea. Y cierro la refutación: Manolitos Velas, de por medio, (?) ¿Qué son Manolitos Velas? que tengo que pensar, necesariamente, que las grandes infamias (infamia atribuir, al licenciado Acisclo Valladares Molina, acciones que nada tienen que ver con quien impulsó e impulsa evaluación y auditoría) que “las grandes infamias de la historia, decía, siempre han sido y siguen siendo, perpetradas por don nadies…”.