Miércoles 12 DE Diciembre DE 2018
Cartas

El campo de concentración digital

Fecha de publicación: 07-12-18
Por: Rodrigo Gaetani / DPI 2662 30881 0101
Más noticias que te pueden interesar

Dijo alguna vez Kundera que “El campo de concentración es la liquidación total de la vida privada”. Metafórico como solo él sabía ser, no se refería precisamente ni a los gulags soviéticos, ni a los terribles e infames confinamientos nazis. Se refería más bien a ciertos espacios cotidianos de pérdida de la vida privada.

Décadas antes, George Orwell había imaginado en 1984 un mundo distópico vigilado constantemente por telepantallas y donde toda conducta era vigilada por la “policía del pensamiento”.

Era a la vez una caricatura de los regímenes totalitarios del siglo XX. ¿Cuán irónico le hubiese resultado a Orwell contemplar que algunas democracias liberales llevarían sus fantasías a la realidad? Ya no se trata de conspiraciones: Edward Snowden y Julian Assange nos revelaron cómo los gobiernos se espían entre sí, y cómo a la vez han utilizado avanzados software, como XKeyscore, para espiar a ciudadanos comunes y corrientes mediante sus propios dispositivos digitales –la materialización de las telepantallas de Orwell–.

Programas menos sofisticados han sido llevados a cabo en Guatemala, lo que ha significado una afrenta a la vida privada de aquellos que han sido víctimas de espionaje. Las redes sociales también han servido a la causa de la pérdida de la privacidad, ya sea por voluntad individual o por la acción y causa de los autodesignados tribunos virtuales.

La impunidad y la frecuencia con la que se calumnia e injuria a los ciudadanos que expresan libremente sus ideas en las redes, muchas veces bajo el anonimato, resulta demencial. Lo positivo es que ese mismo tribunal, resulta eficaz para destapar las artimañas e inmundicias de quienes ocupan cargos públicos, y que por ende, no deberían ser inmunizados del escrutinio ciudadano.

Tal parece ser que la privacidad se está extinguiendo en esa a veces aclamada Era de la Información. Sin muros alambrados, sin celdas y sin guardias armados, nos hemos y nos han convertido en prisioneros del campo de concentración digital (global).

Etiquetas: