Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Cartas

¡Oportunidades de privilegio, sin descubrir o aceptar!

Fecha de publicación: 24-08-18
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Jorge Mario Santos Arana / DPI 1958327280115

 

A los guatemaltecos, si no a todos, a una considerable cantidad de la sociedad, se le hace muy difícil, aceptar o a la mejor, descubrir, que tanto a ellos como alguna porción de la población, goza de algunos privilegios, si se toma en cuenta, que no es el denominador común en nuestra sociedad en general.

 

Tal es el caso de muchos que, a la fecha, todavía disfrutamos de los tres tiempos de comida, que se tiene casa propia con agua y luz, con cable y hasta con carro o carros, dado que la vida, la suerte y su propio esfuerzo, permitió completar, desde su ingreso hasta culminar sus estudios de primaria, secundaria y hasta ingresar a la universidad, ya sea la pública o privada, incluso graduarse y hasta, abrirse campo para tomar niveles de posgrado y esto, a la fecha, no se reconoce como un privilegio dentro de la población guatemalteca.

 

Todo esto que se relata, da para que muchos, se enorgullezcan de tan agradable conquista, pero, ¿será esto el denominar común de nuestra población?, la respuesta es sencilla, si esto fuera común, no tendríamos que reconocer, aunque sea, vergonzosamente, el analfabetismo en nuestro país y “jonucos” habitacionales, que son más propios para crianza de animales que para vivienda de seres humanos, y lo grave para muchos de nosotros, guatemaltecos, que no están enterados o no se tiene la conciencia.

 

Algo que viene al caso, para subirnos al carrito de la justicia, es que no solo es obligación de los que hacen gobierno, sino debería ser de todos, algo así como, que salvar el lago de Amatitlán es tarea de todos, sin que existan programas políticos de alfabetización obligatoria, debería ser, obligación de quien sepa leer, enseñar a quienes no saben, sin esperar nada a cambio, ni salario, ni dádivas, ni propaganda política, sino un deber humano, ciudadano, serio y profesional, esto en materia de alfabetizar, pero también, todos los guatemaltecos deberíamos, para completar el ciclo de enseñanza, echarnos la carga de ser patriotas catequistas –entendiéndose como catequista, el significado recién acuñado, el que enseña temas de toda índole y no, concebir equivocadamente, quien enseña el catecismo religioso–, asimismo, darles apoyo para mejora de su régimen alimenticio, mejora de sus viviendas sin inversión mayúscula, buenos modales, inyectarles ambición, pero de la buena y real, para superación propia, organización familiar, inculcarles valores y principios por intermedio de la educación extra aula y por intermedio de los grupos ya organizados, iglesias de todas las denominaciones religiosas, tomar y aceptar la cruz que la vida nos ha asignado para beneficio de todos y lograr al final, que Guatemala salga de los calificativos vergonzosos, descalificativos y deméritos que nosotros mismos permitimos que se le asigne y no se hace nada por quitarlos.

 

Los países que, en avances, nos llevan la delantera, en algún tiempo, muy de atrás, pasaron por estas experimentadas etapas y han salido a flote, gracias a ellos mismos que cobraron conciencia y que se han fajado en corregir o cambiar el rumbo y el destino final que, a un principio llevaron, tomando acciones, populares no solo esperar que los gobiernos estén pariendo ideas y poniéndolas en práctica, masivamente y con tintes politiqueros.

 

Este pequeño esbozo sobre esta temática, lleva como único objetivo, encender la chispa para que todos los guatemaltecos, reflexionemos y talvez, se nos toque la responsabilidad de participar y no solo echarle la culpa a los demás del estado en que vive una inmensa cantidad de nuestra población que bien merece, por lo menos que se intente ayudarlos y sacarlos de ese miserable estado en que están y que, justo por eso y otras tantas cosas más, todos estamos en plena cosecha de paisanos que lo único que hacen perfectamente y con devoción, es delinquir.

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