Martes 18 DE Junio DE 2019
Cartas

¿Será qué todavía tenemos autoridades?

Fecha de publicación: 29-05-18

Jorge Mario Santos Arana / DPI 1958 32728 0115

 

Cuando se viaja en carro bajo la penumbra, ya sea  en la noche  o en horas cuando el sol aún no ha aparecido, léase, madrugada, para auxilio visual, se tiene que utilizar la luz de los vehículos, luz que  las fábricas de los automóviles, instalan dando cumplimiento a normas internacionales, todas, armonizadas, todas, bajo control de calidad, que apunta, indiscutiblemente, a que se respete el derecho de todos y el no causar encandilamiento, por respeto, a los que conducen a en sentido contrario.

 

Pero nuestros chapines, bajo el sentimiento de que nada les parece, por un lado y el otro, bajo el pensamiento que, primero yo y después el resto, se les ha metido, irresponsablemente, la idea de  colocar, sin que tengan que cumplir con alguna norma o licencia especial, el uso  de tremendas luces LED, en la parte frontal de los vehículos, que entre más grande sea, mejor para ellos, y vaya jodida la que causan al conductor que viene en sentido contrario a ellos,  por el brillo desmedido,  que encandila de tal manera que hasta causa cierta ceguera instantánea al grado que muchas veces es obligado a disminuir la marcha o hasta el grado de hacerse a la orilla para recobrar la visión, luego del efecto que causó la aureola del mero lucifer y esto va, desde carros pequeños no se diga los  pilotos y  choferotes  del servicio extraurbano, que por más que se les respete,  no dejan de ser unos pobres acomplejados.

 

Aquí es donde cabe la pregunta del millón y dirigida a los que se dice que velan por el bienestar del pueblo  y que están investidos de autoridad  que les permite  y obliga a la aplicación de normas y leyes, ¿será que tenemos, en nuestra linda Guatemala, autoridades que velen para que no se cometa, arbitraria y berrinchosamente, esta aberrada atrocidad?

 

El sentir de estas líneas, tiene como objetivo y destino final que las autoridades de tránsito, las lean y  destinen un momento para reflexionar y si es cierto lo que aquí se dice  tomen, de inmediato, una medida que corrija esta arbitrariedad, enmascarada que no tiene otro calificativo que abuso y alto irrespeto, paralelamente, la indiferencia de nuestras autoridades.