Miércoles 22 DE Mayo DE 2019
Cartas

El Conflicto Árabe-Israelí Segunda Partición de Palestina

Fecha de publicación: 01-05-18

Luis Fernando Levi / DPI 2571 73802 0101

 

La segunda partición fue por votación de la ONU el 29 de noviembre de 1947, para crear dos Estados, Israel para los judíos y Palestina para los árabes-palestinos. Cuando la ONU adoptó la resolución 181 (II), iniciaron décadas de guerra para borrar al Estado de Israel del mapa, porque los líderes árabes no aceptan un Estado palestino al lado de Israel, sino el Estado de Palestina en lugar de Israel; y esto no es un decir, por ejemplo, el emblema de la OLP muestra el mapa de Palestina ocupando el territorio de Israel. La leyenda árabe lee “Palestina, del río a la mar”, “Unidad Nacional”. El presidente palestino, Mahmoud Abbas, no reconoce a Israel como Estado.

 

Entre las dos particiones de Palestina, 1928 y 1947, el mundo fue sacudido por eventos que desataron la Segunda Guerra Mundial, más sangrienta que la anterior, con uno de los genocidios más espantosos y sistemáticos en la historia de la humanidad; el Holocausto de los judíos europeos. En medio del reciente conocimiento mundial de los campos de exterminio nazi, y decenas de miles de sobrevivientes judíos emigrando como refugiados a Palestina, éxodo conocido como aliyá bet, tomaba lugar la segunda partición del Mandato británico de Palestina.

 

En vista de la volatilidad en Palestina, el 10 de octubre de 1947, el representante de Guatemala en la ONU, doctor Jorge García Granados, propuso una enmienda de seis puntos al Reporte de la Mayoría de UNSCOP, para garantizar la seguridad de ambos pueblos, pero no prosperó.

 

El 28 de noviembre de 1947, García Granados expuso ante la Asamblea General de la ONU la intransigencia de la Alta Comitiva árabe y el odio contra los judíos en Palestina, votando a favor de la partición. A continuación, el ministro de Relaciones Exteriores iraquí, Fadél Yamal, tomó la palabra ante la Asamblea, advirtiendo agresiones y segregación contra la población judía en los países árabes, si la ONU votaba a favor de la partición de Palestina. Esto fue un grave atropello contra sus propios ciudadanos, cuyo delito era profesar fe distinta a la musulmana, culpándolos de eventos en los que no tenían participación, convirtiéndolos en chivos expiatorios de las frustraciones árabes nacionalistas.