Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Cartas

Sin oportunidad de despedirse

Fecha de publicación: 26-04-18
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Odilia Cabrera Samayoa  / DPI 2455 05016 2206

 

Mi hermana menor inició tratamiento en el seguro social de una enfermedad crónica, nunca fue referida a una especialidad médica a la capital, trabajaba en el interior. Con hipertensión pulmonar idiopática un problema grave de coagulación (diagnosticados y tratados en el sector privado años atrás, había permanecido estable), la referencia a un especialista nunca ocurrió. El 27 de diciembre de 2014 que fue trasladada en ambulancia desde el interior fue porque vomitó sangre que bajó su hemoglobina a 6 gramos, en el hospital de la zona 6 del mismo seguro, mejoró en pocos días. Luego fue trasladada a la zona 9, allí empezó a desmejorar vertiginosamente, el día de su traslado estuvo 6 horas en la emergencia esperando a que la pusieran en una cama, en este momento necesitaba oxígeno, luego la subieron al segundo nivel caminando sin oxígeno, el ascensor estaba descompuesto. Nos dijo que no le habían dado los medicamentos que había tomado en los últimos años, la razón “no habían en la farmacia”, fue cuando le llevamos los propios, me dijo que en todo el tiempo no la había visto un neumólogo, “porque estaba de vacaciones”. El último día que la vi con vida, permanecía en una sala común, estaba por despedirme cuando tuvo una crisis. Estaba auxiliándola, porque vomitaba cuando alguien con uniforme blanco mujer me gritó de un extremo de la sala: ¡tiene que salir inmediatamente la hora de visita terminó!, aparecieron dos policías con pistolas visibles exigiendo mi salida, les dije: puedo quedarme por favor, es mi hermana y soy doctora, saqué mi carné que lo avalaba, la respuesta fue aún más cruel: “si no se sale no trataremos a su hermana”. Alguien me dijo, puede ir con la supervisora de enfermeras, fui a su oficina estaba cerrada esperé no sé cuánto tiempo pasó y nunca apareció. Decidí retirarme. Al día siguiente ella hizo una llamada a su esposo, vengan siento que no aguanto más… Me muero…llamé y supliqué que me comunicaran al servicio donde estaba, la enfermera me dijo: está delicada pero no grave, si estuviera bien estaría en su casa… no era día de visita. El día siguiente sábado 17 de enero día de visitas a media tarde, esperé con ansias para ir a verla, alrededor de las 14 horas recibí una llamada de su esposo: ¡cuñada, me llamaron del IGSS, mi esposa falleció! Un residente dijo como quien cuenta una historia cualquiera: Tuvo un paro cardíaco fue una muerte súbita. Un representante de la oficina de Derechos humanos que llegó al lugar anotó esta historia en su libreta… Escribí estas líneas semanas después de su dolorosa partida y hoy tengo el valor de publicarlas. Demás está decir que Álida Yesenia Godoy Samayoa de Bernal, está en mejor lugar desde el día 17 de enero de 2015, ella partió sin oportunidad de despedirse habiendo violado sus derechos más fundamentales en los últimos días de su vida.

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