Miércoles 13 DE Noviembre DE 2019
Cartas

Guatemala 2050

Fecha de publicación: 20-01-18

Los domingos, 22 y 29 de octubre de 2017, el honorable doctor Manolo Vela Castañeda, escribió el articulo “Guatemala, 2050: Bienvenidos al Infierno”. Con evidente habilidad de síntesis Vela explica cómo concomitantemente la sagacidad de una elite oscura y la falta de consenso entre los buenos y honestos hicieron que los mafiosos se quedaran con una sólida mayoría en el Congreso. Al leer las dos entregas caí en un profundo sueño. Mi sueño me llevó al año 2050, en Guatemala. Estoy en el infierno me dije. No obstante, al recorrer ciudades, mercados, pueblos y el área rural encontré carreteras en buen estado, la pobreza extrema desaparecida, la pobreza, la inseguridad, la desnutrición, la violencia mantenidas en niveles aceptados por verificadores internacionales. Conversé con un promotor social, con quien laboramos en una ONG en la primera década del presente siglo. Cuénteme, le dije, cómo logró nuestro país estos cambios. Fue un milagro, respondió. Recuerda las movilizaciones del 2015. Recuerda los resultados de las elecciones de ese año. Pues en el año del Señor de 2019, se celebraron nuevas elecciones. Previo a ese evento electoral la población; la población, no la dirigencia –enfatizó– tomó conciencia sobre la necesaria participación partidista y urgencia de llevar hombres y mujeres probos a puestos de elección popular. En cada comunidad, en cada barrio se organizaban grupos de reflexión en torno al proceso electoral y la identificación de personas candidatas idóneas. La población y su diversidad unida: mujeres, hombres, ladinos, indígenas, evangélicos, católicos, diversidad sexual, adultos, jóvenes, gente rural y urbana. Con un único propósito. Según mi interlocutor –el promotor social– el movimiento de los pueblos se consolidó gracias a las tecnologías de la información y comunicación. Todo mundo dispone hoy de un móvil, me dijo. No obstante, algo extraño pasó, confiesa. Fíjese que la dirigencia sindical, campesina, dirigentes indígenas, lideresas, las ONG, pastores evangélicos, sacerdotes católicos, los intelectuales, la cooperación se oponían a este movimiento. La población carece de capacidad para la lucha político-partidista y para desempeñar puestos de elección popular, afirmaban. Por supuesto, los grupos tradicionalmente conservadores también se oponían con vehemencia. La experiencia mostró lo contrario, surgieron –en los pueblos– líderes y lideresas capaces, respetuosos de sus organizaciones. Los jóvenes y las mujeres destacaron. Hábiles negociadores, ubicando a sus candidatos y candidatas. El evento electoral de ese año 2019 fue determinante. El movimiento de los pueblos logró colocar su gente en el Congreso. Hoy –año 2050– el movimiento de los pueblos tiene mayoría en el Congreso. Desperté de mi sueño –2018– volví al infierno; magistralmente descrito por el honorable doctor Vela.