Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Cartas

La serenidad es sabiduría y trae felicidad

Fecha de publicación: 27-12-17

Jorge Rivera del Águila /  DPI 2770 67772 0101

 

Se afirma con razón que pocos valores hay tan atrayentes y necesarios en un ser humano como la serenidad. La gran Teresa de Ávila, Santa Teresa de Jesús, dijo que si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, eso es amor. Y amor es lo que todos buscamos, amar y ser amados. Serenidad es tranquilidad de ánimo ante el peligro y antes los sucesos que la vida diaria depara. Es propia de personas de mente clara, apacible, sosegada y segura de sí mismas. Por eso el valor de la serenidad va asociado a los valores de calma, prudencia y tranquilidad interior. Cuánta serenidad falta en quienes lideran –o creen liderar– las actividades en nuestro medio, sobre todo las del sector público. Hemos presenciado innecesaria crispación, confrontación, actitudes extremas, odios y rencores, precipitación y hasta ordinariez, en los últimos sucesos ocasionados por el descontento del Presidente contra el Comisionado de la CICIG.

 

Otra cosa hubiera sido si la serenidad hubiera estado presente en el ánimo Presidencial. Existen muchos errores en el acto aparentemente impulsivo del presidente Morales, que ya han sido comentados por excelentes comentaristas, pues nada que se hace precipitada e impulsivamente y sin consultarlo sale bien, pero solo quisiera resaltar que se violó el Artículo 12 del acuerdo de creación de la CICIG que obliga al presidente, si existe controversia entre el Comisionado y él, a resolverla por negociación entre las partes y en todo caso debió presentarse una solicitud formal  ante el Secretario General de la ONU que incluyera razones puntuales y valederas para pedir la remoción del Comisionado. En todo el proceso debió haberse procedido con más calma y serenidad, con más visión de país, con más equilibrio, inteligencia y sensatez, con más cerebro y menos hígado.