Martes 25 DE Junio DE 2019
Cartas

La mentira

Fecha de publicación: 22-11-17

Marco Tulio García Escobar / DPI 1949 92918 0101

¿Por qué los seres humanos mentimos tanto, y hay alguien quien nunca haya mentido en su vida? es una pregunta que me he hecho muchas veces, y he encontrado la respuesta. Mentimos por miedo, un miedo incrustado en nuestra personalidad desde temprana edad. El niño pequeño es honesto, protesta cuando se siente mal, ya sea por enfermedad, hambre, picazón, ardor, mojado, popeado, calor, frío, etcétera. Pero el niño también tiene la capacidad de percibir la molestia de sus padres –angustia, enojo, ansiedad, cólera, miedo, depresión, etcétera– y eso a él también le va a producir molestia, cólicos y llanto. Conforme el niño crece se da cuenta que sus padres lo castigan cuando dice la verdad, una verdad que ellos no quieren oír: no me quieres, que malo eres, tengo hambre, no quiero comer, tengo frío, quiero salir, quiero ver televisión, mi mamá me dejó solo, mi abuela me pegó, la muchacha no me dio de comer, etcétera. Entonces ante el probable castigo, empieza a mentir. Además aprende que los adultos mienten: ante el cobrador dice, diles que no estoy, ante una llamada telefónica, lo mismo. Y en el adolescente, cuando empieza a despertarse el instinto sexual, miente mucho, esconde la pornografía, cuando sale a tomarse una cerveza con los amigos, etcétera. Mientras más dictatorial es un hogar, más mentirosos serán los hijos. Una mentira es mentira, pero como dijo un sacerdote: no todos merecen que les digas la verdad –un delincuente, un matón, un mentiroso–. Sin embargo, vivir en la mentira no es sano, porque siempre se desconfiará del otro, y una sociedad en esas condiciones es patológica. ¿Quién de los guatemaltecos honrados puede confiar en un político mentiroso –que abundan–, o en un comerciante mentiroso. Aun una relación entre padres e hijos, entre parejas, se vuelve insostenible si predomina la mentira. Lo ideal sería que nunca tuviéramos necesidad de mentir –es una utopía–. Lo más que podemos aspirar es a mentir lo menos posible, casi cero. Nuestra sociedad por razones históricas miente mucho, reflejado en nuestros políticos, que se han enriquecido a base de mentiras –la corrupción es sinónimo de mentira–. De hecho, todo lo ilícito tiene como base la mentira.