Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Cartas

Renuncia

Fecha de publicación: 17-11-17
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Raúl García Salas Hernández / DPI 1665 66551 1604

Habría que reflexionar si la renuncia de los responsables de la maquiavélica autoría de los decretos legislativos, que dieron lugar a la manifestación pacífica del 15 de Septiembre en la que se evitó una verdadera tragedia gracias al trabajo profesional de la Policía Nacional Civil cuando salieron vivas, sanas y coleando más de 150 personas del Congreso de la República, resolvería la crisis actual del país, o si seguiría igual o la complicaría.

Dependiendo del número de renuncias, así sería el número de suplentes que ocuparían sus puestos, con la dirección de los mismos jefes de bloque y los cerebros de los diferentes partidos políticos, lo que no cambiaría la situación. La falta seguiría siendo la misma, una ofensa sin precedentes para el pueblo de Guatemala, legislarle la impunidad con la ley en la mano, con el beneplácito de más de 40 congresistas pendientes de resolver sus propios antejuicios y una buena cantidad de privados de libertad que están guardando “prisión” en Mariscal Zavala, esperando su publicación en el diario oficial.

Creo que la solución sería pedir la renuncia de los cabecillas del movimiento (responsables de los partidos políticos implicados), retirar la inmunidad a los congresistas pendientes de juicios, y formar una instancia para una verdadera revisión de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, en la que no tuvieran absolutamente ninguna participación los diputados del Congreso de la República; por el contrario, formar una instancia múltiple formada por las Universidades del país (Rectores y Presidentes de los Colegios de Abogados), la asociación de estudiantes universitarios, con su nueva imagen, la PDH, la PGN, representantes de las iglesias católica y evangélicas, y la Contraloría General de Cuentas, por mencionar los más importantes, pero insisto, ningún representante del Congreso de la República.

Y en la revisión debiera pensarse en el número de diputados (50-80), de elección nominal, profesionales universitarios, sin derecho de reelección ni transfuguismo, con una junta directiva reducida (Presidente, Vicepresidente, Secretario y dos vocales), no más de 20 comisiones, todos los diputados con salario fijo, sin dietas ni prebendas extras (vehículo, celular, guardaespaldas, tanto asesor, etcétera) con asignación de una secretaria, un mandadero y participación obligada en no más de tres comisiones. Los asesores, todos profesionales especializados, reunirlos en un grupo para asesorar los proyectos de iniciativas de ley presentados por los diputados. Las plazas fantasma y los recomendados recortarlos, indemnizarlos. Reunir a los empleados administrativos en un solo sindicato y revisar los pactos colectivos, al igual que los salarios, recortando los lesivos para la nación. Cancelar el alquiler de tanta oficina que solo sirve de transería y oficinas de empleos. En fin, creo que es el momento de que Guatemala despierte a la realidad política y elija a sus funcionarios. Y que no haya más de cinco partidos políticos, con 500 mil afiliados como mínimo.

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