Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Cartas

¡Ay del hombre solo!

Fecha de publicación: 31-08-17
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Jorge Rivera del Águila / DPI 1770 67772 0101

En el Eclesiastés, libro del Antiguo Testamento, se encuentra esta implacable sentencia: ¡Ay del hombre solo! Se señala la posición desgraciada del hombre aislado, abandonado a sí mismo. Y el libro añade lo siguiente: Más vale dos que uno solo, porque logran mejor el fruto de su trabajo. Si uno cae, el otro lo levanta: pero ay del solo, que si cae no hay quien lo levante. Algo así pasó en nuestra Guatemala cuando un domingo (nunca en domingo, decía la canción) 27 de agosto un desvelado Jimmy Morales emergió de las sombras de la noche como figura fantasmal, anunciando que declaraba no grato al Comisionado Velásquez y ordenaba, al estilo de Nicolás Maduro, su inmediata expulsión del territorio nacional. ¿Convertía el presidente en decisión oficial un rencor personal? Eso es lo que, por lo menos, indican las apariencias.

Pero cometía un error que invalidaba el mismo acto, porque evidentemente no consultó la legalidad del mismo, al actuar en solitario. Como si el texto constitucional se hiciera eco de la sentencia bíblica al principio comentada, nuestra Constitución Política manda que el Presidente de la República actuará siempre con los Ministros en Consejo o separadamente con uno o más de ellos, para que sus actuaciones tengan validez. Se comprueba esa posición desgraciada del hombre aislado, abandonado a sí mismo. ¡Ay del hombre solo!

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