Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Cartas

Hablando de temblores y terremotos

Fecha de publicación: 21-07-17
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Marco Tulio García Escobar / DPI 1949 92918 0101

En la Naturaleza hay fenómenos físicos, químicos, sociales, económicos y otros. Sobre algunos –hasta donde yo sé– como los temblores, terremotos, huracanes, etcétera, el hombre no tiene control, aunque existen algunas dudas, porque para el ingenio humano no existen imposibles. Por ejemplo, hace doscientos años o menos, pocos se imaginaban que íbamos a poder comunicarnos a larga distancia como lo hacemos ahora a través de la tecnología actual. En Guatemala tiembla mucho el terreno, incluso ha habido varios terremotos. También ha habido temblores sociales, el reciente el llamado “conflicto armado interno”, que no involucró a toda la población, sino solamente a los campesinos pobres del occidente y norte del país y a algunos idealistas, entre ellos a estudiantes y profesionales de la Usac y algunos obreros y estudiantes de educación media. Sobre los temblores y terremotos económicos podemos mencionar la Gran Depresión de los años treinta –inició el 29 de octubre de 1929, el llamado martes negro con la caída de la Bolsa de Valores de NY– y que sumió a los Estados Unidos y el mundo entero en una época de hambre, y condicionó y favoreció el acceso al poder en Alemania de Adolfo Hitler y el Nacionalsocialismo –NAZISMO– en 1933. Y lo que activó la economía en los EE. UU. en los años treinta fue la Segunda Guerra Mundial, con el enriquecimiento de los dedicados a la fabricación de armas, construcción, etcétera. Estos terremotos económicos son más difíciles de entender que los terremotos terrestres, porque son causados por el ser humano, al igual que los sociales –revoluciones–. Lo que no explican los textos es ¿Qué pasó con todo el dinero que por arte de magia se esfumó y causó estas crisis económicas? Si aplicamos la ley física de que “la materia y la energía no se crea ni se destruye”, el dinero no puede desaparecer, únicamente se puede transformar, y menos el oro, en que se basan algunas reglas como por ejemplo, para la fabricación del dinero. El neófito se pregunta muchas veces, ¿Por qué el Gobierno no fabrica dinero para todos, y así salimos de pobres?”. Y como dice un refrán que “en río revuelto, ganancia de pescadores”. Así es la vida, y todo tiene que ver con la codicia del humano, codicia para satisfacer, quién sabe qué cosas –comida, drogas, sexo, entre otras–.

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