Domingo 24 DE Marzo DE 2019
Cartas

Un conflicto innecesario

Fecha de publicación: 22-11-16
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César Leonel Mejía Rodríguez / DPI 1876 03146 0101

Hace pocos días, se registraron violentos incidentes entre vendedores ambulantes y miembros de la Policía Municipal de Tránsito de Guatemala. La razón por la que empezó todo, fue porque los policías municipales recibieron la orden de desalojar a los vendedores ambulantes de la sexta avenida de la zona 1 y confiscaran la mercadería que estas personas vendían. El alcalde capitalino Álvaro Arzú se muestra intransigente con los vendedores ambulantes, y no les deja ejercer libremente su trabajo. Independientemente de los problemas y de los destrozos que hubo como producto de los enfrentamientos, es un conflicto innecesario. Álvaro Arzú parece no entender que todas estas personas no cuentan con un trabajo formal, y la única manera de ganarse el sustento diario es vendiendo los productos que logran conseguir. Es una actitud prepotente e incomprensiva del alcalde Arzú. Si no se quedan fijos en ningún lugar y solo venden de manera ambulante, no tiene razón Arzú de querer desalojarlos y quitarles sus mercaderías. Porque Arzú tampoco va a resolverles a estas personas su falta de empleo, por lo que lo menos que puede hacer es dejar que vendan sus mercancías para ganarse honradamente su sustento. Arzú se muestra incomprensivo, cuando él mismo desde hace años ha promovido este tipo de economía informal. Con la privatización de Bandesa durante su gobierno y la creación de Banrural, Arzú promovió los créditos para los micros y pequeños empresarios. Pues estos vendedores son precisamente eso, razón por la que es contradictorio que el alcalde no permita que ahora estas personas trabajen por su cuenta. Y no solo eso, sino que es hasta inhumano que Arzú no permita el trabajo honrado de estas personas, si no, de qué vivirán. Los vendedores ambulantes en general son personas honradas y trabajadoras, por lo que no es correcto que Arzú los hostigue y les quite su mercadería. Con eso, lejos de ayudar, solo fomenta la delincuencia el propio alcalde Arzú. Ya basta de sus abusos señor alcalde, si no ayuda, no moleste. Y sin mencionar que, en la 18 calle, personas vestidas de civil, coordinadas por algún policía municipal, hostigan a los vendedores. Esto es inaceptable.

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