Lunes 12 DE Noviembre DE 2018
Cartas

¿Un acto de humanidad?

Fecha de publicación: 17-06-16
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Alfonso Prera / alfonsoprera2002@yahoo.com.mx

Es inconcebible que uno de los personajes que representa la corrupción sin límites, venga, a estas alturas pidiendo actos humanitarios al juez, para conservar privilegios en la cárcel. Si ella se encuentra allí, es por sus propios méritos, ganados por los manejos impropios de su gestión como vice y su capacidad para corromper a tantos, que con ella y bajo su mando, han cooptado el Estado, amasando grandes fortunas, producto de su desmedida ambición y desprecio por los más necesitados. La cárcel, deben entender estos mafiosos, no es un hotel de lujo para ir a vacacionar y a divertirse, es un lugar de castigo con las limitaciones propias y con falta de recursos, por causa del abandono que ellos mismos no previeron, sabiendo que si obraban mal, tarde o temprano la visitarían. Que no hay espacio, ¡claro! las cárceles no son parques. ¡Que no hay baños! claro las celdas no tienen baños privados. ¡Que la alimentación no es buena! claro, y qué esperaban, ¿que les sirvieran a la carta? ¿Y estos infelices nunca pensarán en el daño que le hicieron al pueblo de Guatemala? ¿Qué manifestación humanitaria hubo para los que llegaron a los hospitales y no tuvieron respuesta? ¿Y la esperanza de una mejor vida para los miles y miles de pobres de este país? ¿Dónde quedan los que no recibieron justicia, o una bolsa de víveres, ni un saco de fertilizante? La cárcel deberá servirles para reflexionar, sobre su egoísmo, sobre el aislamiento de su propia conciencia que los llevó a subestimar el bien común y en un sublime acto de contrición; meditar sobre la posibilidad de devolver lo robado, pues el pensar en luchar por conseguir la condena más blanda, para luego salir a gozar de los millones que guardan en los bancos extranjeros, no solo aumentará su agravio a la nación sino su propia desdicha y la de sus familiares.

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