Martes 21 DE Mayo DE 2019
Cartas

La paridad es una ficción

Fecha de publicación: 18-03-16
Por: César Leonel Mejía Rodríguez / DPI 1876 03146 0101

Ahora que se discuten las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos en el Congreso, hay una de las reformas que suscita polémica y crea conflicto: la paridad de sexos en los cargos de elección popular. Con esta se busca que igual número de hombres y de mujeres, constituyan los organismos que gobiernan el Estado, como el mismo Congreso. Aunque la Corte de Constitucionalidad dio dictamen favorable a esta reforma, el Congreso no está obligado a aprobarla. Desde hace tiempo, grupos feministas y de la llamada ideología de género, vienen buscando reformas legales que en teoría den más poder a las mujeres. Pero la paridad de sexos, como tal, es una ficción, porque no garantiza que en verdad se haga una mejor política ni que lleguen mejores políticos y políticas a los puestos de elección pública. En todo caso, debe buscarse una política que sea más leal con principios, valores y derechos humanos, pero una paridad de sexos por decreto no garantiza eso, además de que fomenta una mayor división social, en una sociedad ya de por sí tan fragmentada de manera histórica. Las mujeres hoy en día, pueden participar como cualquier hombre para los diferentes cargos y puestos, por lo que una reforma que busque una paridad, no va acorde con el Estado de Derecho y los méritos de las personas. Una ley que fomente la paridad, incluso podría ser injusta, si se tiene que sacrificar a un buen político varón, por una mediocre política mujer y viceversa. En las últimas décadas, las mujeres han tenido una creciente participación en los diferentes cargos públicos, y salvo contadas excepciones como quizá las dos últimas fiscales generales, tampoco han demostrado ser mejores que los hombres, incluso, hay algunas hasta peores, como la ex vicepresidente Roxana Baldetti. Nunca he sido machista ni misógino, pero la paridad o las cuotas de sexos, son otra falsa ilusión que no garantiza una mejor gobernanza.