Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Cartas

Trump y el racismo

Fecha de publicación: 02-03-16
Por: Marco Tulio García / DPI 1949 92918 0101
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A. Hitler usó el “racismo” como un arma política para unir a todos los “blancos”–que eran mayoría– en Alemania de los años treinta contra todos los demás grupos étnicos, y así fue como ascendió al Poder. Instintivamente, cuando se tiene un enemigo en común, los grupos aun diferentes se unen contra tal enemigo, contra la amenaza. Eso está pasando en los EE. UU. con el candidato Donald Trump, quien está tratando de atraer el voto anglosajón –que siguen siendo la mayoría– y quienes creen serlo –física o culturalmente–. Como en los seres humanos muchas veces quien nos gobierna no es la razón, sino las emociones, actuar a este nivel sobre los demás, funciona, en los Estados Unidos y en cualquier parte del mundo. Y como todo el mundo tiene prejuicios de diversa naturaleza, son sensibles a este manipuleo emocional. Ya muchos estamos conscientes que la inteligencia y la forma de actuar humana –y aún de los animales– no la determinan totalmente los genes, sino que en los humanos es la cultura o el adiestramiento la determinante –con algunas excepciones, como cuando se nace con algún defecto congénito–. Si las leyes actuales hubieran existido en el siglo XV y XVI, a los nativos americanos no se les hubiera podido despojar tan fácilmente de sus tierras, pero en esa predominó la ley de la selva, o sea la ley del más fuerte –mejor tecnología– y astuto. Tecnología y astucia determinaron que los nativos americanos perdieran todas sus tierras, sus costumbres y creencias –rompimiento de su estructura social–, lo que determinó el estatus de estos hasta la fecha, porque si la mala alimentación y las enfermedades crónicas pueden dañar incluso a una generación, no digamos después de quinientos años. Hasta donde se sabe, los primeros habitantes de América atravesaron las aguas congeladas del estrecho de Bering que comunica Asia con Alaska –hace aproximadamente 10 mil años–, y los descendientes de estos serían si aplicáramos las leyes actuales, los dueños de estas tierras –con los adelantos actuales en genética ahora puede determinarse hasta dónde llega nuestra genealogía–. Y el despojo de tierras no fue solo al inicio de la conquista y colonización de América, sino que se sigue dando actualmente, y ha sido la causa de guerras civiles en muchos países, con las consiguientes masacres.

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