Viernes 14 DE Agosto DE 2020
Cartas

Misoginia

Fecha de publicación: 27-11-15
Por: Marco Tulio García / drmtgarciaescobar@hotmail.com

La evolución humana ha sido principalmente en el orden moral, ya que anatómica y fisiológicamente hablando, no ha habido mayores cambios desde hace millones de años. Las sociedades más evolucionadas si bien fomentan la competencia –que en un mundo real, existe–, también fomentan la solidaridad, la sensibilidad, el idealismo, el humor, entre otras cosas “buenas”. En cambio desestimulan cualquier acto de maldad –robo, asesinato, violación sexual, agresión, corrupción, etcétera–. Y para normar la conducta y prevenir el delito, tienen sistemas de leyes e instituciones educativas Ad hoc para esos fines. La forma de comportarse se aprende en la niñez, de donde los educadores y los estudiosos de la conducta humana siempre ven para arriba –padres y abuelos– para comprender al niño y al adulto. La misoginia –odio o aversión hacia las niñas y las mujeres– se aprende en la niñez, por malas experiencias del varón por parte de las mujeres más importantes para él, como la madre, abuelas, tías y hermanas, o cualquier otra que haya intervenido en su educación. En la historia personal de la mayoría de criminales –si no todos– siempre logran encontrarse malas experiencias en la niñez, padre o madre con vicios, deshonestos, abusivos, golpeadores, etcétera. Cualquier acto que provenga de una madre y que pueda humillar a un niño, siembra la semilla de un futuro misógamo.