Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Cartas

Políticos Traidores

Fecha de publicación: 12-09-15
Por: Alfonso Prera Arévalo / DPI 2240 18604 0101
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Traicionar en nuestro país es una práctica política desde tiempos inmemoriales, llegando incluso a convertirse en el vicio más común entre los llamados “Políticos tradicionales”. La Chalana en una de sus estrofas hace alusión al respecto: “En este país de traidores / traicionan los liberales como los conservadores”. Bajo este concepto resulta indignante cómo en el Congreso, los diputados ahora se den baños de inocencia y ponen cara de “Yo no fui”, mientras traicionan al financista, al padrino, al compañero, al partido que los hizo subir y seguro hasta a la autora de sus días, con tal de salvar su posición y sus sucios negocios y como “Muerto el rey que viva el rey”, no tardarán en enrolarse con el caballo ganador, pues su ídolo rojo ya no les garantiza negocio alguno. La traición es una deleznable acción en contra de la confianza, lealtad o fidelidad, de alguna persona. Pero puede ser en contra de un país, una institución o una sociedad. ¿Cómo esperamos que la situación cambie si nuevamente se reeligió la mayoría de los corruptos, en medio de transas, componendas, campañas con financiamiento ilícito, escondidos en las planillas por listado nacional y con ofertas de favores políticos a quien más les engrase la mano? ¿Cómo confiar en estos camaleones si permanecen en sus curules a costa de cambiarse de camiseta como cambiarse de calzoncillos? ¿Qué independencia política e ideológica pueden tener estos vendepatrias si solo responden a las clases dominantes, que saben cómo utilizar a estos incapaces, en forma muy inteligente para perpetuar su dominación? El transfuguismo es una traición grotesca, un golpe bajo que se le da al partido que te dio cobijo, aunque haya pagado su posición electorera, pero principalmente se traicionan a los electores, que confiaron en aquel que prometió “el oro y el moro”, regalando cualquier cantidad de baratijas, con el afán de lograr sus aviesos propósitos. Este fantoche político debería ser denigrado, descalificado y echado del Congreso, ¡Pero no! el otro partido lo acepta, a sabiendas que se mete alacranes en la camisa, con tal de alcanzar sus propios intereses. Con el porcentaje de tránsfugas que se reeligieron, solo puede inferirse una cosa: que ese mal llamado poder Legislativo no es más que un nido de traidores que solo seguirá robando a la sombra de su impunidad, sin escuchar los clamores de una nueva Guatemala joven y despierta que grita por cambios urgentes, que necesita una nueva LEPP y que quiere sacar de una vez por todas a todos los funcionarios corruptos que nuevamente se han parapetado en el Gobierno.

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