Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Cartas

Otra sopita de cebolla

Fecha de publicación: 12-09-15
Por: Armando Bendaña / DPI 2403 07453 0101
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Hace algunos años, siendo presidente Jorge Serrano fue, a Naciones Unidas, acompañado de gran séquito, a presentar su discurso a la Asamblea General. En la fría noche del 21 de enero de 1993, se le ocurrió, comprar un poco de calor y guiado por su embajador ante la ONU, fue a visitar uno de esos lugares (El Stringfellow’s, de moda en NY) donde mujeres contoneándose se quitan la ropa exponiendo su triste desnudez. Su lascividad alcanzó el clímax cuando vio muchachas de amplios senos simulando luchitas en el lodo. Serrano por ese tiempo navegaba con bandera de fiel esposo y entusiasta feligrés de una secta evangélica ultraconservadora. La noche de marras tuvo la mala suerte que una “exótica” –paisana– lo reconociera y llamara a la prensa. En la puerta lo estaban esperando. Como pudo se escabulló en la parte trasera de un auto de lujo y se cubrió la cabeza con un trapo, cual vil delincuente. La foto está allí. Atestigua el bochorno. Las noticias llegaron a Guatemala antes que el mandatario lo hiciera. En el aeropuerto lo esperaba Magda su mujer, y entre otros, Vinicio Cerezo quien acababa de ser presidente. Al notar que el avión taxeaba cerca, Vinicio se fue al pie de la escalerilla a esperarlo. –Vos negalo –le aconsejó–. Y lo negás, lo negás y lo negás. Por ese tiempo trabajaba en la Guardia Presidencial Otto Pérez Molina. Al parecer, también oyó el consejo porque ahora lo niega, lo niega y lo seguirá negando. Tal vez sería mejor que este Otto aportara pruebas de su honorabilidad y que demostrara que quienes trabajaron cerca de él, era gente proba, eficiente y amante de Guatemala. Que la infinidad de bienes suntuarios, móviles e inmóviles que adquirieron sus alcaldes, diputadas, ministros, secretarios generales y vicepresidenta, son cosas bien habidas. Si esto no es posible, entonces que lo niegue y que lo siga negando. Ya habrá gente que le crea. Miren a Portillo pues.

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