Viernes 22 DE Noviembre DE 2019
Cartas

Segunda llamada… Segunda

Fecha de publicación: 01-08-15
Por: Jorge Mario Santos Arana / DPI 1958 32728 0115

Esta, vergonzosamente y sin que a la presente fecha, haya despertado algún gesto de interés o alguna acción responsable, constituye la “segunda vez” que se le escribe a las indeferentes e incapaces autoridades del Ministerio de Salud Pública, haciéndoles ver que nuestro patrimonio nacional de los muertos, está abandonado por ellos y que a toda hora, se dan los saqueos de letras de bronce, imágenes que representan algún interés económico para los ladrones, lápidas antiguas, armazones de metal, para ser vendidas. Estas mediocres autoridades del Ministerio de Salud Pública, a donde pertenece el Cementerio General de Guatemala, en la zona tres de la capital, le está lloviendo sobre mojado, pues también se están dando considerables y fuertes derrumbes, pero eso, no es a lo que me refiero, pues se necesita de mucha plata y de muchas acciones integradas para poder, primero trasladar ese ordinario botadero de basura, que mal llaman Relleno Sanitario y luego, construír una estructura que dé seguridad a ese derrumbamiento que se produce. Por segunda vez, se trata de que a las autoridades de Salud Pública, que son las que tienen gorda obligación de tomar acciones o por lo menos ¡coordinarlas!, se les encienda la luz de una solución, pues para eso les pagamos, sin embargo, aquí tienen una opción: Durante la noche, el abandonado y desprotegido Cementerio General, solo cuenta con seis u ocho vigilantes para que hagan recorridos dentro del recinto, que si no lo conocen nuestras flamantes autoridades, es grande, que se apoyen con soldados del Ejército de Guatemala, talvez unos 50 por turno, pues de ese recurso, humano es lo que más abunda, que dejen de cuidar políticos sinvergüenzas, sus mujeres y otras sus mujeres y que en dos turnos cuiden ese patrimonio nacional que a muchos que tenemos mausoleos, nos pertenece y nos lo están saqueando, sabían eso ustedes, autoridades de MSP. Vaya pues, ya se les dio una luz, ¡a esas indiferentes, desinteresadas, talvez desconocedoras autoridades de salud pública!