Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Acción

Para el olvido

Forcejeo, muchas ganas y voluntad, pero ninguna claridad. Ese fue el panorama del deslucido clásico 297, en el que Municipal y Comunicaciones empataron sin goles.

 

Fecha de publicación: 02-03-17
Marco Pappa no pudo brillar en el clásico de anoche. Aquí es bien marcado por Jean Márquez, quien recuperó muchos boles en el medio campo crema. Por: José Corado Redacción Deportes
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La antesala decía que era un clásico a disputarse entre el líder y el colero del torneo y, así terminó siéndolo.

No se puede negar que los dos equipos pusieron ímpetu y ganas en la cancha, forcejearon, batallaron y se pegaron por ratos, pero el elemento más importante, el que deseaban ver más de 10 mil aficionados rojos que llegaron al estadio de Don Mateo no apareció nunca: el fútbol.

Sin forma ni ideas

Fueron 90 minutos de intrascendencia, sin ideas claras y sin los signos que permitieran exponer el trabajo de los técnicos. Un juego sin fútbol que fue lo más cercano a cualquier chamusca callejera que se pueda ver en las canchas de barrio.

Apenas si se acercaron a los arcos y salvo un remate de Rafael Morales que se estrelló en el poste en el primer tiempo, más un remate de Gastón Puerari en el complemento, y un tiro libre del mismo uruguayo sobre el final, los arqueros Nicholas Hagen y Javier Irazún se la pasaron de lo más tranquilo, aunque por sus puntuales intervenciones el meta crema fue la figura de su equipo.

En Comunicaciones, el trabajo de Ronald González desde que asumió el cargo de entrenador hace dos semanas, no pudo verse nada. Fue más de lo mismo de las épocas de Sopegno y Coito: poca personalidad y ninguna claridad.

Y el líder?

Municipal, en su condición de puntero, estaba obligado a mostrar por qué tiene tanta distancia en la tabla con relación a su oponente crema, pero no pudo exponer la supremacía en el marcador.

Con excepción de los últimos 20 minutos de juego, en los que los escarlatas quisieron generar el fútbol ofensivo que los llevara a la victoria, el resto del duelo fue ver a un cuadro rojo sin claridad, sin potencia ni creación y con más momentos oscuros que claros.

No existió mucha diferencia entre el líder y el colero. La pobreza futbolística de este clásico (uno de los peores de todos los tiempos) quedó marcada al final con un 0-0 que califica, de sobra, lo hecho por ambos planteles.

Fue uno de esos juegos en los que uno ve las reglas del fútbol y se pregunta: ¿por qué no se reglamenta que en un juego tan malo pierdan los dos equipos?

Eso, no darle puntos a ninguno de los dos, hubiera sido el acto de mayor justicia para un clásico que tuvo el nombre, los archirrivales del fútbol nacional y las estadísticas que los albergan, pero que en la práctica no pasaron de ser dos tristes exponentes de una Liga Nacional de escaso nivel y ninguna emoción.

Merecieron perder los dos. Así hubiera llegado el castigo del fútbol por maltratarlo tanto.

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