Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Acción

Caverí ¿es gran técnico?

Por fin, la Selección mayor tiene un entrenador nacional. ¿Es Walter Claverí el más adecuado estratega para la azul y blanco?

Fecha de publicación: 30-08-16
El combinado nacional se mostró optimista en la primera práctica efectuada ayer en Puerto España, donde el viernes se juega la vida en la eliminatoria rumbo al Mundial de Rusia. Por: Félix Mencos elPeriódico
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Era talentoso como jugador, por capacidad técnica y criterio, aunque brillaba un grado más por su carácter e ímpetus dentro del campo.

Tanto que muchos consideraban a Walter Claverí como el perfecto contención para las selecciones nacionales, por su fuerza y decisión en la marca, y por la disciplina táctica y virtudes para cumplir las funciones de la posición: anticipación para cortar el accionar rival, y panorama de campo y toque para organizar y distribuir juego.

Y por su inteligencia y propensión al análisis dentro del campo –porque Walter era de los que utilizaban la cabeza (el cerebro…) para jugar–, sin duda estaba predestinado a ser entrenador.

Así fue. Al retirarse, el Clavo pasó a la dirección técnica, en la que, tras un inicio incierto, se ha significado como uno de los entrenadores nacionales de más suceso, especialmente en su última época como conductor del equipo de toda su vida, Suchitepéquez, al que incluso le dio como futbolista junto al Pocho Julio César Cortez como técnico y jugadores del calibre de los uruguayos Eduardo Méndez, la Tanqueta José Luis González, y los nacionales Alfredo el Chucho Solórzano, Adán Paniagua y varios más el título nacional de 1983. Ese fue un equipo inolvidable…

Le falta…

Lo confesamos, no nos gustaba Walter como entrenador. No nos atraía el fútbol de sus equipos. Incluso en ellos vimos muchas deficiencias en la marca y en general en el andamiaje defensivo.

Le reconocemos, sin embargo, el gran trabajo de los últimos años con el equipo venado, al que, aunque estuviera conformado por jugadores jóvenes y “desconocidos”, se las ingenió para convertirlo en repetido animador de los torneos cortos y a ocupar posiciones bien altas en la tabla.

Ahora es el entrenador de la Selección Nacional. Y aunque le reconocemos su intensa dedicación a la profesión, a empaparse de lo último que se maneja en el fútbol (aunque nos imaginamos que por libros y el bendito Internet), y a la labor concienzuda que realiza con el actual equipo azul y blanco, no lo consideramos aún un técnico “de gran nivel”.

Muchos se enojarán por esta opinión, porque lo consideran, lejos, el mejor estratega nacional. Y porque se emocionaron por las victorias del elenco patrio en los primeros choques de fogueo (contra El Salvador y Honduras) y en su primer juego eliminatorio mundialista ante Estados Unidos (2-0). Ese triunfo, histórico e imborrable, tuvo razones de peso para concretarse, entre las que están la muy efectiva estrategia elaborada por el Clavo.

Y entre ellas está también el trabajo concienzudo y esforzado de amalgamación de la táctica de juego, durante varias semanas, para enfrentar al equipo de Jurgen Klinsmann; quien adujo el poco tiempo de trabajo con su plantel para justificar la derrota estadounidense.

Pero todo se cayó en el segundo encuentro contra los gringos, y vimos reaparecer muchos de los fantasmas futbolísticos que nos han acompañado por largo tiempo.  La falta de temperamento y presencia anímica en los momentos álgidos; las defecciones en los movimientos tácticos (errores infantiles en la marca, fisuras e inadecuada movilidad en el bloque de juego, carencia de variantes ofensivas bien mecanizadas, y la falta de precisión y criterio en los pases y en la circulación del balón –por los malos fundamentos que arrastran nuestros jugadores– resurgieron en ese encuentro.

¿Es el adecuado?

Por supuesto, no vamos a pretender que Walter sea un mago y resuelva en un corto tiempo esos problemas inveterados de nuestro fútbol; pero también nos preguntamos: ¿es Walter, con todo lo que reconocemos de su dedicación a la profesión, y de su viveza táctica (eso sí, con deficiencias en los movimientos defensivos) el entrenador adecuado para darle solución a los ya permanentes problemas del balompié chapín, aunque tuviera toda la vida para lograrlo?

Solo llamamos la atención a un hecho repetido: no olvidamos que a sus dirigidos (selecciones menores y equipos de Liga Nacional), tarde o temprano terminaban goleándolos en una inesperada “suerte” de irregularidad futbolística.

Y lo reiteramos: es cierto, nos falta algo aún para considerar a Walter como un gran técnico…

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