Lunes 19 Diciembre 2016
Salud

Los pies importan cuando se habla de la diabetes

La glucosa sin control y la falta de revisión puede derivar en amputación.


Redacción Suplementos*– Las complicaciones más graves en el pie causadas por la diabetes se pueden evitar con tan sólo seguir unas cuantas reglas básicas, aseguran especialistas.

Francisco Aguilar Rebolledo, neurólogo clínico mexicano, explica que los niveles de glucosa elevados dañan el sistema nervioso central si no se controlan, lo que se conoce como neuropatía diabética.

“La neuropatía causa dolor, ardor, entumecimiento, piquetes, calambres, debilidad, disfunción eréctil, resequedad en la piel, trastornos de alimentación, con poquito que coma el paciente se siente muy distendido, diarreas, vómitos”, describió.

Además, detalló, la neuropatía afecta el correcto funcionamiento de los pies y las manos, causando serios problemas que pueden provocar desde úlceras hasta amputaciones.

A nivel cerebral, refiere, un paciente que vive diez años con diabetes y sin controlar sus niveles de glucosa en la sangre tendrá más riesgo de desarrollar demencias.

“El paciente, a los diez años de la diabetes, empieza a tener disminución de la capacidad mental. Es decir, si no se atiende una hiperglucemia crónica, no solamente tendrá retinopatía, nefropatía y pie diabético, neuropatía, también tendrá cambios en el sistema nervioso central, lo que se llama demencia diabética”, afirma.

El médico indica que muchos pacientes descubren que tienen diabetes hasta que los síntomas de la neuropatía ya son demasiado evidentes, lo que implica que ese padecimiento está avanzado y causará complicaciones.

De hecho, sostiene, el 90 por ciento de los pacientes que presentan pie diabético pasó antes por una neuropatía.

En tanto, el endocrinólogo Enrique Figueroa, agrega que, desde el momento en que una persona es diagnosticada con diabetes, cada vez que acuda al médico se debe evaluar desde los ojos, los niveles de glucosa en la sangre, hasta los pies, sin importar que se hayan presentado molestias en esas zonas del cuerpo o no.

“Desde la primera consulta se tiene que estar buscando intencionadamente los factores de riesgo que pueden predisponer a que el paciente desarrolle las complicaciones”, señala.

Si el médico no revisa sus pies, sostiene, el paciente informado podrá pedirle que lo haga desde la primera cita, con la finalidad de prevenir o detectar cualquier alteración.

“Muchas veces el médico dice: ‘Pues, porque no me refiere molestias’, pero hay que entender que esta enfermedad es muy silenciosa y el problema puede estar instalándose desde mucho tiempo antes”, advirtió.

Considere:

*Si el paciente tiene problemas de sensibilidad o de visión, puede pedirle ayuda a un familiar.

*La asociación y la combinación de estos puntos pueden hacer que el paciente tenga hasta un 65 por ciento de riesgo de desarrollar una úlcera o de llegar hasta una amputación.

Atención a los zapatos

La incomodidad que cause cualquier tipo de zapato, desde uno cerrado hasta unas sandalias, es un primer síntoma de que algo no anda bien con los pies.

Si casi todos le lastiman puede tener un elevado riesgo de desarrollar pie diabético.

Considere

-Comprar zapatos nuevos para la tarde, cuando los pies están más dilatados.

-Elegir unos que sean cómodos sin necesidad de un período “de ablande”.

-Cada vez que requiera zapatos nuevos, mida su pie.

-Céntrese en el ancho, largo, parte de atrás, base del talón y planta del pie.

-Lleve un control para notar algún cambio de tamaño o forma en su pie.

-No usar zapatos nuevos más de 2 horas al día.

-No usar el mismo par de zapatos a diario.

-No atar los zapatos demasiado ajustados ni demasiado flojos.

-Evitar caminatas largas sin un descanso.

-No usar zapatos de tacón o que terminen en punta.

Revíselos

-Con sus manos palpe el interior de los zapatos

-Verifique que no tengan pliegues ni algún cuerpo extraño

-Evite el uso de químicos para los zapatos

Pulsos

Esta técnica consiste en detectar los pulsos que se registran en la planta del pie, a fin de determinar el tipo de neuropatía de un paciente y el riesgo que corre de desarrollar pie diabético.

Cuando los pulsos son palpables, aún hay sensibilidad en el pie y el paciente tiene un riesgo bajo de desarrollar alguna complicación, explica Figueroa.

Si hay ausencia de pulsos, la persona tiene un riesgo aumentado de sufrir pie diabético y neuropatía, mientras que sin palpitaciones y con deformidades en los pies o cambios en la piel, la probabilidad de una úlcera o neuropatía diabética es alta.

Reglas básicas de cuidado

-Lavar los pies diario con agua tibia y jabón.

-No poner los pies en remojo.

-Secarlos con toalla, aplicando golpes suaves en cada pie, sin frotarlos.

-Seque entre los dedos.

-Usar loción para mantener la piel de los pies suave y prevenir las grietas que se hacen por piel seca. No poner loción entre los dedos.

-Nunca caminar descalzo. Hacerlo provoca que los nervios de los pies se dañen y con eso disminuye la sensibilidad de los pies. Podría tener piedras u objetos atrapados que lastimen y no sentir, lo que puede causar una infección. Usar siempre zapatos o pantuflas reduce este riesgo.

-Cortar las uñas rectas con bordes ligeramente redondeados después del baño.

-Evitar cortar las esquinas.

-Usar una lima para uñas.

-Si detecta una uña encarnada, acudir al médico para prevenir infecciones.

-No dejar que los pies se enfríen.

-Usar calcetines flojos en la cama.

Prohibido

-Excavar entre las uñas con cortauñas o manos

-Evitar el uso de cojines eléctricos para descansar los pies

-Usar calcetines sintéticos y apretados. Use de  tejidos naturales (lino, algodón, lana) y sin costuras.

-Usar soluciones antisépticas, medicamentos de venta libre, almohadillas de calor ni instrumentos afilados en los pies.

Otros hábitos

-Dejar de fumar. El tabaco daña los vasos sanguíneos y reduce la capacidad del cuerpo de transportar oxígeno. El cigarro, en combinación con la diabetes, aumenta el riesgo de una amputación, tanto de pies como de manos.

-No consumir bebidas alcohólicas

-Controlar el peso

-Controlar la glucemia

¡Atender las señales!

Para prevenir daños severos en los pies, Francisco Aguilar Rebolledo, neurólogo clínico, y el endocrinólogo Enrique Figueroa explican cómo identificar los primeros síntomas de cambios anormales en esas extremidades.

Cambio en la morfología del pie

> Los pies se hacen cavos (en curva)

> Aumenta el arco

> Cae el antepié (metatarso)

> Los dedos se ponen en garra o en martillo

> El talón se va hacia atrás

> Se acorta el tríceps sural (gemelo)

Cómo notarlo

> Examine las plantas de los pies y las bases de los dedos

> Observe y palpe cada pie para ver si hay inflamación

> Haga una plantilla de su pie

> Dibuje en ella el contorno del pie

> Recórtela e introdúzcala al zapato

> Después de caminar retire la plantilla y observe

> En ella se marcarán los puntos de presión del pie

Los seis puntos principales de presión en cada pie son:

> La punta del dedo gordo

> La base de los dedos pequeños

> La base de los dedos medios

> El talón

> El borde externo del pie

> El antepié transversalmente. (El área de apoyo más abultada de la planta del pie, que une con la base de los dedos).

> Los que resulten anormales son los que se deben tratar.

Detectar todos los días:

> Deformidades

> Grietas

> Callosidades

> Alteraciones en las uñas

> Deformidades en los dedos

> Enrojecimientos

> Áreas de calor

> Ampollas

> Úlceras

> Arañazos

> Cortes

> Pie de atleta. Es un dato muy importante porque es el foco de entrada de las infecciones y la evidencia de una higiene muy deficiente.

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