Viernes 21 Abril 2017
Opinión

Parresia

¿La franqueza de la palabra?

 

— Álvaro Castellanos Howell

En el Diario La Razón, de España, en su edición del Viernes Santo, aparece la opinión de David Hernández de la Fuente, titulada “Parresia o libertad de palabra”.

Me llamó poderosamente la atención la palabra “parresia” (que viene del latín tardío parrhesia). Según el Diccionario de la Lengua Española, esta palabra significa: apariencia de que se habla audaz y libremente al decir cosas, aparentemente ofensivas, y en realidad gratas y halagüeñas para aquel a quien se le dicen.

Nunca había escuchado y por lo tanto, usado esta palabra. Y su definición es realmente muy interesante. Pareciera que solamente personas sagaces y con una gran capacidad lingüística, podrían decir algo de alguien, que parece insulto pero que resulte ser un elogio.

El artículo que menciono, busca explicar la forma del surgimiento de la libertad de palabra (asociada a festividades religiosas de la época antigua) y cómo ha ido evolucionando en la historia.

Una de las referencias más interesantes, es la que hace sobre Michel Foucault. Este último rescató el concepto de parresia, pero con una significación democrática. El hablante tiene un deber respecto de la verdad para mejorar la comunidad y debe elegir libremente la franqueza y la libertad de palabra, en lugar de la persuasión, la falsedad o el silencio.

Me pareció particularmente notable eso del silencio. Porque sugiere que una forma de no ser democrático, es permanecer silente ante la problemática de la sociedad.

Pero además de los orígenes y desarrollo de la libertad de palabra, o ahora más ampliamente conocida como libertad de expresión, el autor discute cuáles son los límites de dicha libertad (no si hay o no límites). Al final pareciera que el límite es toda expresión que tenga por propósito único, ofender.

Por la vía que sea, (sátira, por ejemplo), la parresia o libertad de palabra siempre tiene un fin: construir conciencia e intentar explicar algo. Por lo tanto, todo aquello que se exprese sin buscar o lograr esos propósitos, pareciera un uso mal logrado de la parresia.

Hoy, los medios para expresar la libertad de palabra, son más accesibles y mucho más masivos que nunca (medios electrónicos). Ello hace más relevante estar conscientes que la libertad de palabra siempre ha tenido un fin constructivo y no uno destructivo. Como es repudiable cualquier forma de censura, queda en la estricta esfera de responsabilidad personal del emisor de la palabra, ser constructivo o destructivo.

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