Jueves 20 Abril 2017
Opinión

El precio de las medicinas

Factor inequitativo decide la vida o la muerte de las personas.

 

— Méndez Vides

Guatemala es un país de contrastes inmensos y extravagantes, donde en verano se incendian tanto mansiones como champas a la orilla de barrancos, y en temporada lluviosa llega el lodo. País de volcanes y cordilleras, lagos y ríos que de lejos son bellos, pero de cerca tienen las huellas de los terremotos y las uñas sucias del progreso. Un país atrasado y moderno, lleno de desocupados y sumamente activo, si observamos el movimiento por Chimaltenango. La carretera pasa invadida de camiones cargados, y son filas interminables de automóviles haciendo cola para atravesar lentamente un pequeño tramo. Los laterales son una vitrina de carros de lujo de segundo hervor, en sustitución de la teja y ladrillo del pasado, y hay ferreterías por montones, gasolineras y ventas de productos plásticos y aceite, amén de la podredumbre de las muñecas tristes. Somos un país pequeño, donde se vive simultáneamente el presente y el pasado, y donde un factor inequitativo decide la vida o la muerte de las personas, las medicinas. En Guatemala mantenerse vivos es un lujo.

¿Por qué son tan caras las medicinas en Guatemala? Esa podría ser la meta a seguir por quien se postule para Procurador de los Derechos Humanos, porque no es comprensible que en una economía tan diversa no se proceda como en otros países del mundo. Hay que empezar por asegurar la accesibilidad de lo que nos salva, porque es terrorífico para la mayoría de ciudadanos alejados del mundanal progreso, saber que aquí las drogas prohibidas para embriagarse después de un día atribulado son más baratas que una cerveza, mientras que las otras, las drogas permitidas, las buenas, son tan caras que simplemente se hacen imposibles para el bolsillo. Lo ilegal es barato, lo legal es caro.

Hay medicinas en Guatemala para tratamientos por deficiencias comunes, como la presión, trastornos digestivos u otros, que deben consumirse regularmente, pero cuestan la tercera parte del salario mínimo. ¿Cómo va a darse tal lujo un individuo con un solo ingreso y una familia numerosa? El Estado no ayuda, y hasta cuando los hospitales proveen las medicinas, las pagamos con nuestros impuestos a precio descabellado, porque aquí tampoco funciona la ley de más barato para quien más compra, sino es a la inversa.

El precio de la medicina es uno de los motivadores de la delincuencia, porque los enfermos saben que podrían salvar la vida, pero no pueden. Una medicina que en Guatemala cuesta 800 quetzales, por ejemplo, puede costar en España el equivalente a 40 quetzales, pero solo lo descubren quienes viajan, entran a una farmacia y se sorprenden. Quienes sí pueden pagar el sobreprecio, son los que resultan disfrutando del beneficio. En México esa misma medicina podría costar 400 quetzales, lo que todavía es alto, pero ya no tanto como en nuestro país, donde reina la magia. No tiene sentido. Si queremos paz, empecemos por democratizar las medicinas.

comentarios

7 respuestas a “El precio de las medicinas”

  1. CHAPÍN DE A PIE dice:

    Hay una mafia detrás de los medicamentos. Gerentes y laboratorios fijando precios «estandarizados» bien inflados para asegurar una ganancia entre producción y venta de más del 1,000 %. Belice, Honduras, El Salvador y México tienen mejores precios que nosotros. Obligan, con esa actitud, al pueblo a comprar medicamentos del otro lado de la frontera. Ellos le llaman contrabando, el pueblo le llama supervivencia.

  2. Pablo de la Higuera dice:

    Para ser prácticos,….¿A quien corresponde directamente abordar este tema de vida o muerte hoy mismo?..¿.Le dará seguimiento el columnista? o esta columna es una pequeña llamarada de tusa?

  3. alicia villavicencio dice:

    Por fin alguien escribe sobre el precio de las medicinas, precio en alza constante y sin ningún tipo de control. Lo mismo cuesta en una faramacia que en otra. Desde que quitaron los famosos descuentos,que eran un gran timo, los precios varian de un mes a otro. Pero si nos detenemos a pensar sobre precios, podemos constatar que lo mismo ocurre con el resto de productos y servicios. Vean la gasolina, el barril a muy bajo precio, pero nosotros no bajamos de Q20 por galón. Antes la cotización del dólar era el parámetro, pero ahora con éste a su más bajo valor, no hay razones de peso para este asalto a la vista en la adquisición de productos y servicios.

  4. alfonso villacorta dice:

    la incapacidad de defensa es la principal arma con que cuentan los parásitos y el derecho fundamental a la salud es obviado por la misma sociedad que no tiene forma de exigir nada y no hay ministerio de salud o economía que lo atienda porque no es su competencia(?)
    en el noticiero 60 minutos, hace años, mostraron el funcionamiento de la industria farmacéutica donde gran porcentaje del precio de medicamentos está destinado a regalos, viajes de placer disfrazados como simposios o congresos médicos, lanzamientos y hasta conciertos a médicos, además de la publicidad solapada de boletines, revistas o journals, documentales y materiales que informan sobre los beneficios de medicamentos que aún no están comprobados o que pueden tener efectos secundarios dentro de dos décadas o más.
    a nadie se le ocurriría que una farmacéutica es enemiga de la humanidad, pero ya lo puede ir pensando

  5. El político Incorrecto!! dice:

    A Méndez Vides y conciudadanos:
    Los precios de las medicinas son altos en casi todos los países del mundo por causa de los “carteles” que sus fabricantes, los Laboratorios Farmacéuticos han formado; por medio de estos cabildean con los legisladores y mediante el pago de abundantes coimas logran ser ellos mismos los “reguladores” de sus productos. México, en efecto, ha sido uno de los pocos países en donde los precios de ciertos medicamentos -no todos- han sido bastante más bajos que en Guatemala. Pero aún en los Estados Unidos, la “mafia de las medicinas manda”. Únicamente mediante subsidios gubernamentales se consiguen medicinas “regaladas”, gratis pues.
    En Guatemala conocemos de sobra el problema. Los importadores de medicinas “pistean” a los diputados y a otros pícaros burócratas para mantener los precios que ellos quieren; y en el pasado hasta quisieron, lográndolo parcialmente, bloquear a los fabricantes de genéricos de menor precio que sus medicinas “de patente”. Y en cuanto a la proveeduría para los hospitales nacionales, también conocemos el gravísimo problema de la desgraciada corrupción gobierno-proveedores.
    Pero este último caso se solucionaría únicamente, aplicándoles a ambos, corruptos y corruptores, la medicina llamada “Singapur”. O sea, fusilándolos en público y, nada de inyección letal, “que hace sufrir menos al reo”. Si esos criminales no han tenido consideración para los enfermos que han muerto por causa de ellos, ¿a cuenta de qué nosotros tendríamos que guardarles consideraciones? Nada, fusilamiento en público y con balas oxidadas para que además, les de tétanos.

  6. Eduardo dice:

    Sorprende ver en Guatemala una farmacia cada 200 metros… sorprende ver que en las zonas bien capitalinas no paran de abrirse megaedificios de clínicas médicas… sorprende ver en esas clínicas un ejambre de visitadores de farmaceúticas con sus maletines cuadrados cargados de muestras para “sugerir” que receten siempre la medicina más cara para el paciente… y sorprende la obsesión en Guatemala por demonizar y perseguir los medicamentos genéricos. Todo esto en un país con los índices más bajos de salud de América Latina.

  7. César Sáenz dice:

    Otro ejemplo: Es increíble que el glizevan m 5/500 para la diabetes de mi madre que toma 2 pastillas diarias me cueste en Guatemala Q. 100.00 y en cambio en México lo compro a Q. 50.00 Es una barbaridad que el Procurador y la Diaco no hagan nada, aunque tengan que enfrentarse a grandes intereses y corrupción.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *