Sábado 18 Marzo 2017
Opinión

Trata

“El Guatemala Shriners Club No. 1” ha hecho un acto filantrópico, sin buscar protagonismo oportunista, simplemente cumplió con su razón de ser.

 

— Danilo Parrinello

A raíz de la terrible tragedia del “Hogar Seguro Virgen de la Asunción” que ha enlutado a todo Guatemala han salido a luz una serie de informaciones que han revelado inaceptables deficiencias de las autoridades de ese lugar que ni es, ni ha sido hogar y mucho menos seguro para los menores que allí vivían, si vivir puede llamarse ese infierno. Relatar la apocalíptica noche del recién pasado ocho de marzo no tiene sentido, se ha repetido hasta la saciedad. Venir a buscar responsables de la tragedia, ya es ocioso, deben ser las autoridades del Ministerio Público con la Fiscal General a la cabeza, las que diluciden lo sucedido e inicien los procesos a los que debe someterse a quienes tenían a cargo el infierno mal llamado “Hogar Seguro”.

¿Qué toca ahora?  Opino que una completa reingeniería del lugar, un repensar sobre qué es lo que debe hacerse y nombrar a un Comisionado con plenos poderes, (eso los abogados lo arreglan), y no un comité ni una “mesa”, ni un “consejo”, para que dicho Comisionado plenipotenciario, en un término perentorio, presente esa reingeniería que haga del lugar un verdadero hogar seguro. Pienso que los comités y las ahora de moda “mesas” no son más que una “Carabina de Ambrosio” inventadas por la burocracia para que nadie asuma responsabilidades y así tener eternas sesiones, con las respectivas dietas, secretarias, computadoras, etcétera, que solo distraen de su trabajo principal a funcionarios de gobierno que se eternizan en sus funciones y nunca rinden resultados tangibles.

Pero aún hay más. Si no fuera por el Club Shriners las niñas gravemente quemadas no hubieran podido viajar en tan poco tiempo a hospitales especializados. Urge tener un fondo para ese tipo de emergencias y que el Estado no esté atenido a la filantropía de quienes además de pagar impuestos, dan su tiempo y dinero para suplir las deficiencias gubernamentales.

Pero también se habla de prostitución, abusos sexuales, extorsiones y posiblemente trata de personas. El delito que siempre se conoció como trata de blancas hoy ha pasado eufemísticamente a llamarse simplemente Trata. Trata de personas, comercio de personas o tráfico de personas. Y es que no se explotan solo mujeres y niñas, también hombres y niños que se esclavizan, sobre todo en los países de Oriente y África.

Pero volviendo a Guatemala, no es ningún secreto que aquí se ha comerciado con mujeres. Hace unos años se habló mucho de las rusas, y después de sudamericanas, pero el tráfico es también de aquí para allá. Resulta que la “inmaculada” Europa que tanto gusta de venir a decirnos qué hacer y cómo, recibe cada año cien mil (100,000) mujeres para ser explotadas sexualmente por los tan cultos y civilizados europeos. Qué sucede en el mundo islámico, eso hasta peligroso es hablarlo. Ese tráfico es el tercer negocio ilícito que más dinero produce, solo después del narco y las armas. Pero resulta que de aquí también viajan, engañadas, muchachas para ser explotadas en otras partes del mundo. Habrá que ver si ese “hogar seguro” no era un centro de acopio para la Trata.

comentarios

Los comentarios están cerrados.