Jueves 12 Enero 2017
Opinión

Ante un ambiente de cambios

El cambio que se viene no solo es en la industria, es también en las remesas.

 

— Francisco Roberto Gutiérrez Martínez

Desde los años setenta del siglo recién pasado y a partir de la propuesta de la Escuela de Chicago, el neoliberalismo ha imperado como doctrina económica; pero hoy la economía mundial está cambiando de manera importante. Después de una bonanza estimulada por la apertura comercial derivada de la globalización, se da un giro que causan los países que la dominan.

Hace un par de años fue la China Continental al decidir fortalecer su mercado interno y reducir su estrategia de apertura, con lo que afectó a los países exportadores de materias primas (commodities), al reducir la enorme demanda que había creado, afectación que llegó a muchos países de América Latina (incluyéndonos en ello). Los precios de esas materias primas se vieron sustancialmente reducidos en cereales, minerales, petróleo, etcétera. Con la apertura comercial la China logro “sacar de la pobreza” a más de 300 millones de personas, con lo que ha logrado un importante aumento en su consumo interno; por ello ahora decidió fortalecer su comercio interno.

Europa también ha sufrido una caída en sus economías por razones que van desde una excesiva concentración en la industria de la financiación para la construcción en España; por el esfuerzo y costos de la unificación Este-Oeste (especialmente en los países que pertenecieron al bloque soviético); recientemente por la inmigración y por la inseguridad que le ha generado ISIS y sus atentados extremistas. Y en los últimos meses por las dudas que genera la salida de Inglaterra de la Comunidad Económica Europea, el brexit, riesgo que podría trasladarse a España (Cataluña), Gran Bretaña (Irlanda), Alemania (Baviera), Italia (el Veneto), Francia (la Occitania).

Hoy el cambio en el futuro económico lo produce el nuevo gobierno de los Estados Unidos con los avances que hace el presidente electo Donald Trump con un discurso proteccionista que ya tiene efectos significativos en México con la decisión tomada por la empresa automovilística Ford de abortar la construcción de una planta en San Luis Potosí, México, que generaría una inversión de US$1,600 millones y la creación de más de 2 mil 800 empleos. Trump dijo que era una “vergüenza” que una compañía clave para el tejido industrial estadounidense (especialmente en Detroit, Michigan), decidiera llevarse el empleo fuera del país, e incluso dijo que la estrategia era “como robar caramelos a un niño”. El presidente electo también amenazó con aplicar un arancel de un 35 por ciento a los automóviles importados, como una sanción, con lo que General Motors (el mayor productor de autos de los EE. UU.) ha anunciado un cambio en su estrategia de producción de automóviles para producirlos en los EE. UU. Lo ha anunciado también Toyota. En un mensaje de twitter el presidente electo Donald Trump le comunicaba recientemente al fabricante de Chevrolet lo siguiente: “Hazlo en EE. UU. o paga una tasa más alta en la frontera”. La empresa Chrysler también ha confirmado el “retorno” al norte.

El cambio que se viene no solo es en la industria, es también en las remesas. De momento estas se han incrementado por la incertidumbre y el mismo temor que genera el nuevo presidente; pero a mediano plazo seguramente disminuirán pues se ha advertido un impuesto a las remesas de un cinco por ciento, además de la amenaza de expulsar a varios millones de inmigrantes.

De momento el país más afectado con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los EE. UU. es México, que es “hiperdependiente” de los EE. UU. en su economía. Cerca del 80 por ciento de sus exportaciones van allá, y más de la mitad de la inversión extranjera directa les llega de los EE. UU. Adicionalmente reciben cerca de US$27 millardos anualmente en remesas. Esta relación comercial ha sido el principal motor del crecimiento mexicano.

En nuestro caso, la economía guatemalteca tiene también una alta dependencia de los EE. UU., no solo en términos de exportaciones a aquel país, sino especialmente en lo que corresponde a la inversión extranjera y remesas. Más del 30 por ciento de nuestras exportaciones (esto es cerca de US$3 millardos) van a los EE. UU. Y la inversión extranjera directa viene de ese país en su gran mayoría (cerca de un millardo de dólares anuales); y la totalidad de las remeses, (US$7 millardos).

En definitiva nos afectará de manera importante, aun cuando de momento seguiremos exportándoles a precios similares a los del año anterior. ¿Qué podemos hacer ante este panorama de cambios en la economía mundial?

La lógica indica que debemos prepararnos a una época más compleja por lo que urge tomar decisiones económicas estratégicas. Una de estas es buscar mecanismos que fortalezcan y mejoren el mercado interno, el que tradicionalmente ha sido descuidado, por considerarse “relativamente pequeño y con baja capacidad de consumo”. Ese fortalecimiento del mercado interno debe hacerse sin descuidar el comercio internacional, pero dando al comercio interno los apoyos que el comercio internacional ha tenido por décadas, esto es: inteligencia de información, normativas de estímulo, institución especializada para los intercambios, agentes en el exterior, etcétera. Para ello lo que corresponde es procurar una fuerte inversión en la infraestructura productiva, especialmente en carreteras y caminos de acceso a áreas productivas, aeropuertos, centros de acopio. Promover la industria liviana, que requiere esa infraestructura básica, tomando en consideración que el país cuenta ahora con un amplio suministro de electricidad. Adicionalmente implementar un sistema de información de mercado y precios, estimular la inversión productiva (facilitación). Invertir en desarrollo del turismo, actividad esta que promete si se resuelven los temas que de momento la hacen poco atractiva (inseguridad, pésimas carreteras, falta de desarrollo de productos, capacitación de personal para la hospitalidad, entre otros).

Guatemala cuenta con recursos privados y públicos para invertir, y se tiene una Ley de Inversiones Público-Privadas para facilitar inversión en áreas estratégicas. Si la decisión es hacer esas inversiones en las provincias seguramente el problema que nos plantea el cambio económico mundial será beneficioso para el buen futuro del país.

Como reza el dicho: “Hacer del limón una limonada”.

comentarios

2 respuestas a “Ante un ambiente de cambios”

  1. alfonso villacorta dice:

    solo una sociedad con un ideal de nación, con respectivos planes puede llegar a algún lugar, como el caso de indonesia que desplazó a inglaterra de un noveno lugar de pib que no es accidental, pero en guate sin planes ni de gobierno no podríamos llegar ni a producir tortillas para exportar y tenemos que seguir a merced de los precios de productos agrícolas internacionalmente sin medir -por ejemplo- cuántos quintales de azucar se necesitan para pagar un solo carro japonés del año (y el azúcar hoy por hoy es el mejor y más cotizado producto de exportación), como que tendríamos que hacer limonada sin azúcar y además porque la cuchara es made in china. tenemos y hemos tenido una economía de limosnero, dependiendo siempre de lo externo, como es el caso actual de un trump que promete quitarle el agua al pez del envío de remesas, deportando a media guatemala

  2. Enrique Díaz dice:

    “A lo largo de una trayectoria que comienza a ser larga, no he conocido todavía a un neoliberal”. Mario Vargas Llosa.

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