Viernes 17 Marzo 2017
La Columna

Entre retortijones de dolor

EL BOBO DE LA CAJA

— Andrés Zepeda [email protected]

Algo que comí me hizo mal ayer. Pasé toda la tarde y la mitad de la noche yendo al inodoro. Evacuaciones líquidas, breves; ocho, diez, doce veces… hasta que ya no quedó nada que expulsar.

Obvio que terminé con el cutete ardido de tanta limpiadera. Y eso, el lacerante ardor de culo, de pronto hizo brotar en mí una honda y sincera empatía para con el montón de niñas violadas cuyos casos se incrementan escandalosamente año con año.

Varias de las menores calcinadas hace diez días sufrieron ultrajes sexuales también. Yo, con el fondillo aún en carne viva, alcanzo a reparar así sea sólo en parte lo mucho que habrán padecido.

Hoy media Guatemala arde también, irritada; no de currutaca, por supuesto, sino de indignación: la progresía pequeñoburguesa expulsa su rabia entre pucheros y aspavientos, decide en un dos por tres quiénes son los responsables, se luce públicamente acusándolos, señalándolos con el dedo (en secreto, sin atreverse a confesarlo, las huestes progre quisieran verlos quemándose en la hoguera a ellos también, ya lo creo que sí).

Exigen reparación y justicia, pero detrás de la alharaca yace oculto un muy cristiano y punzante sentimiento de culpabilidad compartida. La ‘gente de bien’ se pregunta: ¿qué es el Estado?, y se responde: el Estado somos todos. Y concluye, flagelándose: entonces, el Estado también soy yo, y por lo tanto yo también tengo –literalmente– vela en este entierro.

Mientras tanto los amos del dinero, en un arrebato de piedad, salen al paso juntando millones de la noche a la mañana, ofreciendo proactivamente sus jets para trasladar a las sobrevivientes allá pal Norte, donde los médicos sí son de fiar y los hospitales sí están abastecidos porque la ciudadanía sí paga sus impuestos.

¡Qué cosas dantescas ocurren en Chapinlandia! A mí me da a veces por ponerme a ver linchamientos. Tengo una colección de ellos, descargados del internet. Es una manera, tortuosa si se quiere, de recordar mi esencia, de evocar las raíces de las que –me guste o no– provengo. Anoche mismo, entre retortijones de dolor, contemplaba desconcertado cómo en Cobán una turba febril liberaba por fin, a lo bestia, siglos enteros de sumisión e ira reprimida.

“Saque su cincho, dele vuelta”, “Metele el palo en el culo”, “Para qué putas lo van a dejar vivo”, “Échenle gasolina para que aprenda que eso no se hace”, “Desnúdenlo”, “Córtensela”, “Denle duro”, “Matá a ese hijueputa de una vez”, se escuchan las voces – mujeres, sobre todo– de entre la muchedumbre.

Personas honradas, decentes, temerosas de dios; buenos guatemaltecos que, por otra parte, no dudan ni un segundo en repetir consignas como esa de Ladrón visto, ladrón muerto, o aquella de A los mareros habría que exterminarlos prendiéndoles fuego. No cabe duda: llevamos el odio y la crueldad en las venas.

Reporta el sitio web del que obtuve el video en cuestión (como ven, nuestro país comparte espacio orgullosamente en medio de una oferta surtida de narcos mexicanos decapitando soplones, extremistas islámicos descuartizando niños, maridos musulmanes lapidando a la esposa y curanderos africanos cercenándole el clítoris a bebitas recién nacidas) que las acusaciones eran falsas y la víctima carecía de antecedentes.

Bah, eso qué importa. Con alguien había que desquitarse, ¿cierto?

comentarios

4 respuestas a “Entre retortijones de dolor”

  1. alicia villavicencio dice:

    Bueno, ante esos videos como entretenimiento, qué tipo de escritos pueden inspirar a este bellaco? Hoy son su fuente de inspiración, espero que todo quede ahì, en su cabezas. Seguro que se siente hinchado de orgullo por haber expuesto su fuente, (lo que no hace un periodista) y exponer a cualquiera a conocer su diva literaria sin escrúpulos.

  2. juan gonzález dice:

    Interesante! En relación a los 18 que juntaron más de millón y medio de quetzales y jets para trasladar a las adolescente hacia Usa para ser tratadas allá, ¿Qué habrá de tras de esa cooperacha? Acuérdese Andrés Zapeda que aquí no hay almuerzo gratis, siempre hay algo a cambio.

  3. Guillermo Maldonado C. dice:

    Probióticos, para restaurar la flora.

  4. JOSUE AUGUSTO PEREZ FIGUEROA dice:

    Ciertamente El Estado somos todos, pero hemos delegado nuestra soberania en las AUTORIDADES ELECTAS para que ellas cumplan las FUNCIONES QUE LE DICTA LA CONSTITUCION POLITICA DE LA REPUBLICA DE GUATEMALA. El PRESIDENTE JURO CUMPLIR Y HACER CUMPLIR LA CONSTITUCION. De manera que es el Gobierno y mas directamente el Presidente de la Republica el RESPONSABLE de lo que hacen sus subalternos. Esta claro que nos han hecho fallar en nuestras protestas por criminalizan a los CIUDADANOS QUE LEVANTAN LA VOZ, principalmente los periodistas que reciben la fafa respectiva para calumniar a las victimas y despues a todos nosotros. Se les ha delegado nuestra soberania y podemos exijir resultados.

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