Jueves 16 Marzo 2017
La Columna

Netcenter

buscando a syd

— Maurice Echeverría

Día en que un plano cenital de tipo cósmico (la tierra es redonda, es azul, moteada de retazos de blanco, estilo ectoplasma) se acerca en vertiginoso zoom in, traspasa los cielos de Guatemala, se posiciona encima de nuestra malcarada ciudad, y, específicamente, sobre un específico edificio gris, traspasa sucesivos techos, y se detiene en un cuarto o cámara en donde un grupo de netcenteros trabaja con el rictus de quien sabe exactamente lo que está haciendo, aunque no del todo por qué.

¿Qué percibimos de estos seres, en esta caverna luminiscente, en este resplandor ensombrado? Percibimos sus manos tecno-mórficas, que teclean incesantes y con cierta compulsión no impostada, y se hacen acompañar de bebidas hipertónicas (latas siempre más vacías que llenas, pues el turno va avanzado). A veces se toman un descanso para ver una página porno, en donde ahora una mujer dilata considerablemente el ano, que boquea esperma, y los netcenteros lo contemplan todo, entre bromas pueriles y misóginas, próximas al bestialismo, en tanto que el screensaver de otra computadora proyecta diseños psicotrópicos de fúlgidos colores carmín, por igual líquidos y fractales, aceitosos y geométricos.

Esto, todo esto que llaman un netcenter, todo este fervoroso e insomne nido de pantallas, es financiado por un señor bovino-funcionarial, él mismo un sobrado ignorante en cuestiones digitales, pero empleador de este tipo de estrategias muy poco dominicales, obtenidas, metabolizadas, estas estrategias, a través de ya unos años de posturas rastreras, en este siglo veintiuno que siempre sí tiene algo de neblinoso y medieval.

Ninguno de los netcenteros conocerá nunca a su magno patrono imperial, eso es un hecho; y sin embargo todos trabajan para él con cierto brío acerado, desposesionados de cualquier requerimiento ético, de toda custodia moral, de este o aquel escrúpulo significativo, mientras monitorean las redes sociales, propician una calumnia migada de mala onda, o cranean doctamente un hackeo.

En particular uno de ellos destaca por su angulosa entrega, por su afiliación entre mercenaria y fanática, entre pirata y soldadesca, entre furtiva y patriota. De sus dedos, de las junturas magras de sus dedos brota todo un conjunto de defensas desproporcionadas y ataques vergonzantes; tendencias con olor a cloaca y hashtags exultantes; campañas negrísimas y adscripciones bíblicas; troleos babilónicos y apologías viscerales; portentosas difamaciones y prestigios retóricos; falsos perfiles y perfiles falsos…

No se hable más: el empleo es hacer y deshacer personas. Y todo eso en contra y a favor sale a la sociosfera digital con inderrumbable convicción, con salitrosa certidumbre, con hervido compromiso, como una quilla memética, para convertirse en un devorador y tóxico trending tropic, sobre el yunque crepuscular y gimiente de la opinión pública. El honorable, ebrio de opinión, se subirá a no dudarlo, de un modo u otro, a esta ola impura.

comentarios

Una respuesta a “Netcenter”

  1. alejandro rivera dice:

    Que paso asalariados netcenteros que aqui en este blog no rebuznan? Sera porque si escriben aqui, saben que el cuate este, los verguea a puro razonamiento, el cual, a Uds. les hace falta.

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