A continuación, una crónica del último Miércoles de Cumbia, que se celebra el primer miércoles de cada mes.
El pasado 5 de septiembre comenzó a atardecer entre el calor y un cielo nublado. A eso de las 17:00 horas, los alrededores del Parque de la Industria empezaron a cobrar vida. Carros cubrían la calle. La gente bajaba de taxis; otros llegaban a pie. El parqueo a reventar. Ventas de cerveza afuera.
En una fila que avanzaba a grandes pasos, decenas de personas entraban (la admisión es gratuita). Al acercarse a la entrada del Salón 3, el pino regado sobre el suelo era arrastrado hacia adentro. Un umbral de mimbre con pelotas de plástico iluminadas recibía a los asistentes. Música por todo lo alto.
Adentro, en el fondo, dos quioscos vendían suvenires uno, y cerveza y aguardiente el otro. Del lado opuesto, un escenario se levantaba con una pantalla gigante detrás, unas bocinas e inflables promocionales a los lados. En la pantalla se leía: #miercolesdecumbia, esa especie de “chiniques rave” que se viene desarrollando desde el año pasado y que ha logrado llamar la atención de cientos de personas.
Un poco de todo
Nadie lleva la cuenta de cuántos asistentes llegan, pero con facilidad se podía observar que la última edición logró llenar dos tercios del salón. Adolescentes, parejas, universitarios, empleados, trajeados, minifaldas y un largo etcétera bailaban al ritmo de la cumbia con algunos sonidos electrónicos de por medio, con Aníbal y los coros del Bordo y Son Rumberos, acompañados de los Dj Básico3 y Johnatan Morán, quienes han estado involucrados en el proyecto desde el principio.
Ángela Ruiz, de 22 años, conoce de este evento desde octubre del año pasado, y le atrae lo “diferente del ambiente” frente a los bares y discos. Para Jorge Reina, de 21 años, el crecimiento de la fiesta se debe al correr de las voces y de los tweets. Empero, uno de los desincentivos son los precios de las bebidas, señalaron algunos de los asistentes (vaso de cerveza o aguardiente por los Q30).
Evento masivo
Cientos de personas se movían en masa. Unos bailaban en parejas, otros en grupos. Pero cuando el cantante se detenía a pedir que levantaran las manos, las manos iban al aire, gritos, chiflidos, alegría y éxtasis puros expulsados en la danza. A las 23:00 horas terminó todo. Cansados, empapados en sudor y con un timbre en los tímpanos la gente se alejaba. De pronto, como si nada hubiera pasado esa noche.
Los Miércoles de Cumbia se han convertido en un evento masivo que convoca a personas de lo más variado. Una actividad como escape a las circunstancias que se viven en la capital para la clase media, y que al mismo tiempo homogeneiza a todos por medio de una expresión latina que en el siglo XXI se retoma para la recreación, con un andamio que se sostiene en las redes sociales y el mundo virtual.
Evolución
Todo comenzó el 2 de marzo de 2011, cuando en Bar Central (Centro Histórico) un hashtag de Twitter convocaba a una noche del primer miércoles del mes para escuchar cumbia. La primera vez, no más de cien personas. Otro mes, un par de cientos. De pronto el espacio se vio limitado.
La convocatoria a través de la red social se hacía en otros lados: el quinto nivel de la Torre de Parqueos, La Bodeguita del Centro, El Porvenir de los Obreros. Lugares emblemáticos de la zona 1 con la música de la Sonora Dinamita o la Marimba Orquesta de Fidel Funes.
Pero debido a su crecimiento exponencial, se ha tenido que recurrir a otros espacios. En las últimas ocasiones se ha elegido el Parque de la Industria.
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