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Guatemala, domingo 01 de julio de 2012

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Domingo:

"Han surgido nuevos métodos para atacar el trabajo de los defensores de derechos humanos”

Conversación con Mary Lawlor, presidenta y fundadora de Front Line Defenders.

Beatriz Comenares

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Ampliar imágen EP Foto:  Jesús Alfonso / elPeriódico

El caso Yolanda Oquelí

 

Front Line Defenders, según indicó Mary Lawlor, pide que se le preste especial atención a Yolanda Oquelí, lideresa del Frente Norte del Área Metropolitana, quien fue objeto de un atentado el 13 de junio. Su grupo se opone a la expansión de la actividad minera en San José del Golfo y San Pedro Ayampuc.

 

*“Nuestra organización no se pronuncia ni a favor ni en contra de la minería”, explica Lawlor. “Pero demandamos que se proteja la integridad de una defensora que en todo momento ha manifestado su oposición de forma pacífica y acorde con la Declaración Universal de Derechos Humanos. Nunca debió ser víctima de un ataque, y sus agresores deben ser llevados ante la justicia”.

 

*Oquelí es madre de dos niños pequeños. Según Lawlor, “hasta ahora nadie ha salido en su defensa, ni siquiera se han pronunciado sobre el caso Embajadas europeas, a pesar de las guías establecida por la UE para estos casos”.

 

*Lawlor también hace hincapié en que no ha recibido protección por parte del Estado, a pesar de amenazas previas en su contra, y únicamente la oficina del Procurador de Derechos Humanos proporcionó guardaespaldas para ella durante 5 días, los cuales ya fueron retirados.

El premio Front Line Defenders se otorga a aquellos activistas que trabajan en la protección de los derechos de otros. Sobre todo, a quienes lo hacen en condiciones de riesgo. Hace tres años lo recibió el ecologista guatemalteco Yuri Mellini, quien había sido víctima de un atentado en 2008. En esta charla, Lawlor se refiere a las metas que se ha trazado la entidad que preside.

 


¿Por qué surge una ONG como Front Line Defenders?
– Durante doce años fui directora, en Irlanda, de Amnistía Internacional. Esta entidad es vigilante de varios temas: juicios justos, refugiados, derechos de la mujer y prisioneros políticos, entre otros. Sin embargo, a mí, desde siempre, quienes me generaban mayor admiración eran las personas que, sin emplear violencia y con gran valentía, se dedican a defender los derechos humanos de otros. Por eso surge este grupo: vela por proteger a quienes consideramos agentes clave en la transformación de sus sociedades.

 

¿Es este último aspecto lo que los diferencia de Amnistía Internacional o Human Rights Watch, entre otras?
– Ambas trabajan por los defensores de derechos humanos, pero Front Line concentra toda su atención en quienes están en peligro o enfrentan riesgos. Nosotros no nos involucramos en su trabajo. La meta es amparar su derecho legítimo a desarrollarlo.

 

¿Cómo se financian?
– Tuve suerte. Cuando decidí establecer esta organización acudí al único irlandés acaudalado que conocía y me dio un capital semilla de US$3 millones. Después buscamos fondos en otros sitios. Nuestro presupuesto es un poco superior a €3 millones y nos apoyan, entre otros, la Fundación Soros, The Oak Foundation, los Gobiernos de Irlanda, Noruega, Bélgica, Holanda y la Unión Europea, así como donantes individuales.

 

Front Line Defenders ha establecido un fondo para gastos de seguridad. ¿Cómo funciona?
– El año pasado otorgamos un poco más de US$500 mil en pequeñas contribuciones. Este dinero se emplea en aspectos como instalar circuitos cerrados de televisión en oficinas o barrotes en residencias. También para adquirir teléfonos celulares y computadoras móviles. Ayudamos a sufragar gastos médicos cuando la persona ha sido sometida a torturas o, como en el caso de Yuri Mellini, objeto de atentado. Los fondos pueden utilizarse en pagar abogados para juicios específicos. Podemos entregarlo, además, de forma rápida.

 

¿Cuán rápida?
– En un día, mediante transferencias directas. Contamos con coordinadores de protección en todas las regiones, cuya responsabilidad es investigar los casos y acudir a donde esté el defensor. Nuestra base de datos abarca 3 mil personas en más de cien países. No todos ellos están en riesgo permanente –aunque algunos sí–, otros han sido asesinados, y están quienes han abandonado su trabajo por los riesgos que implica.

 

¿Con qué criterio se selecciona a quien recibe este tipo de ayuda?
– Las subvenciones se otorgan luego de que, quien lo solicita, llena un sencillo formulario. Dos coordinadores verifican la información a nivel interno. Acto seguido, esta es sometida a dos auditorías independientes. Si conocemos a la persona, todo es más fácil. Si consideramos que la amenaza es seria y estamos familiarizados con el contexto que le rodea, le trasladamos a otro sitio. Estas evacuaciones de emergencia son importantes porque, muchas veces, una reubicación temporal es suficiente para distender la tensión. A algunos defensores les hemos dado la oportunidad de mudarse a otro sitio por cierto tiempo, simplemente para que puedan recargar energías.

 

¿Qué le preocupa enrelación con los defensores de derechos humanos en Centroamérica?
– En esta región pueden ser difamados, objeto de amenazas, ataques y persecución. La presencia del narcotráfico agrava el panorama, a lo que se suman Gobiernos débiles, desinteresados o apáticos.

 

Todos los años reconocen a un defensor en riesgo. ¿Cómo se elige a quien se hace acreedor del galardón?
– Cualquiera puede nominar a otra persona, por escrito o en Internet. El criterio es estricto: se reconocen defensores en riesgo, a quienes recibir este premio pueda protegerles de alguna manera. Creemos que mientras más reconocimientos de este tipo se hagan, tanto mejor. La proyección internacional, además de representar apoyo moral, puede contribuir para que un individuo amenazado esté más seguro. Después de una primera selección, un jurado compuesto por congresistas, senadores y representantes irlandeses ante el Parlamento Europeo designa al ganador, quien recibe una invitación para acudir a recibir el premio a Dublín. A Yuri Mellini, por ejemplo, se lo otorgó el actor Martin Sheen.

 

Eso fue en 2009.
– Sí. Su historia es extraordinaria. Es admirable que haya sido objeto de un atentado tan grave como el que sufrió y siga adelante con su trabajo de defender el medio ambiente de manera pacífica. Yuri llegó a Dublín en muletas. Estremece a cualquiera saber que aún no hay un solo capturado en su caso. Además, no debemos olvidar que ha sido amenazado 62 veces posteriores, sin que ello lo haya desviado de su compromiso. De hecho, creo que hoy es más firme.

 

Cuando se anunció que la bloguera siria Razan Ghazawwi era la ganadora del premio correspondiente a 2012, usted afirmó: “El que este año se hayan recibido más nominaciones que nunca es señal de la creciente represión de la que muchos defensores son objeto en algunos países”. ¿Cómo se lo explica?
– Han surgido nuevos métodos para atacar el trabajo de los defensores de los derechos humanos. Sobresale la estigmatización, el criminalizar sus acciones a fin de neutralizarles, acusarles de no pagar impuestos y, lo más reciente, promover legislación que dificulte la creación de ONG. Esta última práctica se imita de Gobierno a Gobierno por considerarse una forma efectiva para restringir el trabajo de los activistas. Etiopía es un ejemplo: hace poco se aprobó una normativa que establece que el presupuesto de cualquier ONG no puede incluir donaciones del exterior superiores a 10 por ciento. Este es uno de los países más pobres del mundo y con una ley así, básicamente lo asfixian.

 

Front Line Defenders surgió en 2001. En estos 11 años, ¿cuánto ha cambiado la percepción que se tiene sobre el trabajo y los riesgos que corren los defensores de derechos humanos?
– Ha mejorado mucho. A la ONU le tomó 13 años adoptar la declaración sobre defensores de derechos humanos. Lo hizo en 1998. Después de ello, gracias al trabajo de la abogada paquistaní Hina Jilani, la primera relatora nombrada para verificar su situación en todo el mundo, se logró que países, Gobiernos y ONG tomaran conciencia sobre la legitimidad del trabajo de estas personas. Sin embargo, aún hay mucho camino por recorrer. La sociedad debe reconocer que su labor es respetable. A mayor visibilidad, mayor protección.

 

¿Cuánto impacto han tenido las redes sociales como Twitter, Facebook y YouTube en el trabajo que desarrollan los defensores?
– Constituyen una forma novedosa de divulgar información que no puede ser controlada por el Estado. En Egipto, los mensajes de Twitter contribuyeron a movilizar a miles de personas durante la revolución. En Siria, son los defensores quienes dan a conocer lo que está pasando. De muchísimos no podemos hablar públicamente ni divulgar sus nombres. Estamos en contacto con ellos y les ayudamos sin revelar quiénes son. Por eso, el caso de Razan rompe moldes. Ella no ha querido el anonimato, lo cual implica para ella impedimentos para viajar y ser objeto de persecución judicial. Un colega, experto en seguridad digital, recibió el premio en su nombre.

 

Ustedes ofrecen asesoría en seguridad digital para los defensores de derechos humanos.

– Es importante que sepan cómo resguardar información sensible o proteger sus sitios web de hackers que puedan desprestigiarles. Estuvimos involucrados en el caso de Chen Guangcheng, el activista chino ciego que, después de cumplir una condena en cárcel, fue acosado por fuerzas de seguridad. Él y su esposa fueron vapuleados, y a su hija de seis años se le impidió ir a la escuela. Pero logramos crear un sitio web que explicaba su situación, la cual incluía entrevistas con académicos chinos de renombre, así como con otros activistas que llegaron a visitarle a su casa, desafiando las prohibiciones expresas. Esto ganó ímpetu en Weibo, el twitter chino, lo cual trajo consigo que, en un momento, miles de personas siguieran el caso. Este es el poder de la tecnología.

 

Cada dos años son anfitriones de la Plataforma Dublín, en la cual se congregan defensores de todo el mundo. ¿Qué se ha aprendido de estas reuniones?
– Nos ayuda a mejorar el trabajo. Escuchamos lo que tienen que decirnos para ajustar mecanismos de cooperación. Quienes participan en este evento se percatan de que no están solos ni aislados, e incluso comparten estrategias alternativas de protección, como no colocar mujeres embarazadas o niños al frente de una protesta. El interactuar ha resultado muy valioso. Organizamos muchas fiestas y les agasajamos de varias maneras. Siempre recuerdo que después de la primera de estas experiencias, una invitada de Guatemala se me acercó y dijo: “No sé si llorar o reír, Mary”. Al preguntarle por qué, su respuesta fue directa: “Pensé que al finalizar este evento, todos estarían hablando de mi país. Pero me doy cuenta de que la situación para todas estas personas es similar a la mía”. Se han forjado amistades y he de decir que la fiesta de clausura es ya legendaria en Irlanda. Una banda de cuatro personas interpreta música de todo tipo que nos hace cantar. Y mucho. Como me dijo un participante en la última reunión: “Hasta cantar en inglés, aunque no lo hablemos”. Es una manera de reconocer a personas con un coraje increíble.

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2 comentarios:

  1. gerardo suriano: (2012-07-08 12:40:18 horas)
    De qué derechos humanos hablan estos dos personajes de la entrevista. Realmente ya no engañan a nadie. Si se llegara a realizar una consulta a la población guatemalteca, considero que la gran mayoría estaría en contra del trabajo de estos vividores oportunistas; defensores de los delincuentes y del buen vivir de ellos y sus familias. Mientras las víctimas siguen en total abandono y sin ningún tipo de esperanza para reponerse de sus desgracias
  2. juan jose Valverde: (2012-07-01 13:23:08 horas)
    En Guatemala, los defensores de los DDHH desde años atras se perdieron defendiendo a los fascinerosos guerrilleros y delincuentes, hoy dia, quieren enderazar ese gran error historico, ya los guatemaltecos no creemos en esos lobos con piel de oveja, vividores de vender mal al pais en el extranjero, sino para ejemplo MENSHU, MAC, TUYUSH Y FRANK-STEIN Y CIA.
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