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Guatemala, domingo 27 de mayo de 2012

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Domingo:

El discreto encanto de la mujer en la cocina

Muchas mujeres en Guatemala no salen de su trabajo nunca. Duermen ahí y si en la noche las necesitan pueden despertarlas sin problemas. La ley dice que el 25 de diciembre y el primero de enero son días libres para todos, menos para ellas. Las empleadas de casa particular en este país, viven en un régimen que se parece a la esclavitud. A los diputados no les importa y la Corte de Constitucionalidad en lugar de apoyarlas les cobró una multa.

Marta Sandoval msandoval@elperiodico.com.gt

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"Marina viene de un lugar donde no había ni agua potable y hay quien me critica porque no le tengo agua caliente en la regadera. ¡Si se bañaba a guacalazos!”.
Aurora, Ama de casa

 

"No tengo ninguna animadversión contra el Convenio 189. pero primero debo hacer consultas antes de firmar ”.
Carlos Contreras, Ministro de Trabajo.

 

180 mil mujeres
trabajan en casa particular en todo el país.

Los diputados y sus empleadas

 

Preguntamos a los congresistas cuánto pagan a sus empleadas. La ley establece que el  mínimo es de Q2,040 sin bonificación incentivo y Q2,324 con el bono.


Gudy Rivera: “Yo no tengo empleada, es mi mujer la que tiene”, dice entre risas. No sabe cuánto gana porque es su esposa la que  paga. Descansa sábado y domingo. “En mi casa el domingo si alguien quiere comer tiene que ver qué hace”, cuenta.

 

Emilenne Mazariegos: Tiene dos trabajadoras. Una que vive en casa y gana Q2,400 y otra que llega  por día y recibe Q1,800 mensuales.

 

Mario Taracena: En su casa trabajan dos mujeres, una gana Q1,600 y la otra, Q2,100 porque además cocina. Las dos viven en la casa “como princesas hasta con tele”, cuenta.

 

Christian Boussinot: La trabajadora que le ayuda en el hogar tiene un horario extraño, vive tres días a la semana con ellos, descansa el fin de semana y otro día sólo llega unas horas. Gana Q2,100

 

Baudilio Hichos: la empleada de su casa gana Q1,800, no está muy seguro de cuántos días a la semana trabaja porque todo eso, dice, lo maneja su esposa.

 

El Ministro de Trabajo Carlos Contreras tiene una empleada en casa pero desconoce cuánto gana.

Cuando llegó, la casa le parecía un paraíso. Nunca había visto una vivienda que tuviera tres salas y más habitaciones que personas. La televisión gigante y el jardín interminable la emocionaban. Por eso no se explica cómo en tan poco tiempo todo aquello se convirtió en un calabozo. Apenas unos días después ya habría cambiado los pisos de madera y las ventanas abrillantadas por la tierra y el adobe de su propia casa. Los días de fin de año eran los peores, los dueños se iban de viaje y ella tenía que quedarse a cuidar la casa. Era ella sola en una mansión que la aplastaba. El 24 de diciembre le llegaban a lo lejos el ruido de los cohetes y el olor de algún pavo que horneaban los vecinos. Pero ella tenía instrucciones claras de no salir. El segundo año que le tocó quedarse sola para las fiestas, decidió escaparse, solo un momento, y pasar la medianoche con la empleada que trabajaba a unas cuantas calles. Pero sus patrones terminaron enterándose de que había salido y se enfurecieron. “Ya no se puede confiar en ti Carmen”, le gritó la empleadora y la Semana Santa siguiente optó por dejar la puerta con llave mientras la familia veraneaba.

 

¿Nunca los denunció? Carmen sacude la cabeza, ni siquiera se le ocurrió. La patrona cuando está de buenas le dice que ella es un miembro más de la familia y ella ha llegado a creérselo ¿por qué denunciarla si es como un pariente? Conoce a la perfección todo lo que sufren los hijos y los padres, está presente en los momentos de alegría o en las peleas. Pero está presente de la misma manera que los muebles de la sala, son esenciales pero no intervienen. Carmen y muchas de sus colegas se han convertido en algo así como el ruido de la refrigeradora, uno se percata de que existía solo cuando se calla. Ellas se notan solo cuando faltan.

 

En Guatemala no es extraño que las empleadas domésticas sean siempre las primeras en levantarse y las últimas en irse a dormir. Es normal que trabajen de 6 de la mañana a 10 de la noche sin parar y que sus sueldos ni siquiera se acerquen al mínimo. Y no es extraño porque todo eso lo permite la ley. El Código de Trabajo tiene una sección especial para las trabajadoras del hogar, en el que establece que no tienen horario, que los asuetos oficiales no se aplican a ellas y que es lícito despedirlas si se enferman por más de una semana. La ley, por así decirlo, también las manda a comer a la cocina.

 

“Usted puede pensar que soy una mala persona...”. Aurora habla con calma y la voz baja, sus palabras no son una advertencia ni una disculpa, más bien son una especie de autorización: piense que soy mala, no me importa. “Yo a mi empleada no la dejo salir los domingos. Lo que pasa es que uno siempre tiene que pensar primero en su familia, vivimos en un país muy complicado y a ellas ya ya las enamoran los policías o los delincuentes. Imagínese que un día traiga a un marero aquí, a la casa donde viven mis hijos. No es maldad. Es una medida de seguridad”. Su empleada se llama Marina y está acostumbrada a vivir encerrada en una casa que no es la suya. “Encerrada no”, aclara Aurora, “ella siempre sale con nosotros cuando vamos al súper o al Oakland Mall”.

 

Marina está en la cocina, a unos pocos pasos, pero es imposible saber si escucha o no, si se encuentra perdida en sus pensamientos o atenta a lo que dice la patrona. Marina siempre es así, como alguien que está y no está. Se ocupa del aseo, de atender a cuatro personas y tres perros y no tiene horario. Su jornada empieza sirviendo el desayuno al señor de la casa, que come siempre a las siete de la mañana y termina después de las diez, cuando llega la hija mayor de la universidad. La dejan ver solo una telenovela al día, porque su patrona tiene miedo de que las mujeres de la tele le metan cosas en la cabeza y se termine enamorando del guardia de la garita, o peor aún, del policía que de vez en cuando pasa con la patrulla.

 

Aurora no conoce ninguna de las leyes que regulan el trabajo doméstico. De hecho se asombra cuando descubre que aparece en el código laboral. “¿Leyes para las muchachas?” dice mientras frunce el ceño, “no son leyes, son tratos los que se hacen con ellas, si les parece bueno, y si no, no. Y créame que ellas están contentas, yo sé cómo vivían en sus pueblos. Marina viene de un lugar donde no había ni luz ni agua potable y hay quien me critica porque no le tengo agua caliente en la regadera. ¡Si se bañaba a guacalazos!” Marina está cerca y escucha, o quizá no.

 

Choleras

 

Wendy lleva un peinado sofisticado. Es una trenza que sale de la coronilla y le da vuelta a la cabeza para caer sobre su hombro izquierdo. El peinado se parece un poco al camino de su vida: lleno de nudos y lazos difíciles de desenmarañar. Cuando tenía catorce años un hombre la violó. Su abuelo pensó que lo mejor sería que se casara con el tipo, 25 años mayor que ella, porque así se “limpiaba el pecado”. Por ese entonces la ley dejaba en libertad a todo violador que se casara con su víctima. “Borrón y cuenta nueva”, dice Wendy mientras enrolla en su dedo la punta de la trenza y luego la suelta como una serpentina.

 

Trabaja desde que tiene memoria; a los nueve años ya estaba empleada en una casa para cuidar a una niña que no era mucho menor que ella. Más tarde se decidió a mudarse a la capital, en busca de un mejor salario. Dejó a sus hijos con su madre y se aventuró en un viaje que le llenaba de una mezcla extraña entre miedo, desasosiego y emoción. La emoción duró poco, el miedo mucho y el desasosiego cada vez se hacía más grande. El trabajo era extenuante, era una familia de ocho sin lavadora. No terminaba nunca y cuando a alguno de los hijos le faltaba un calcetín la tragedia era griega. El patrón era alcohólico y no pocas veces llegaba a casa de madrugada, se pegaba a la bocina y esperaba a que Wendy se levantara y fuera a abrirle el portón. Ganaba Q600 al mes y le permitían comer las sobras de un día anterior.

 

La ONG Human Right Watch consultó al creador de nuestro Código de Trabajo, Oscar Barahona, las razones por las cuales planteó condiciones específicas para las empleadas domésticas y él respondió que “darle el mismo tratamiento que a los trabajadores industriales o comerciales habría constituido un error, que habría creado animosidad general de millares de amas de casa contra el Código de Trabajo”, aseguró. “Guatemala es un país con una mezcla indígena muy grande, y al trabajo doméstico y a las indígenas se las veía muy de menos... los indios se vendían por 10 centavos, los trataban como animales. Eso era el ambiente de ese entonces... con un ancestro cultural, con una situación política muy compleja, y con una polarización económica como había en Guatemala, uno tiene que ser realista”. Casi 65 años después seguimos siendo “realistas” y la ley no se ha modificado; a pesar de los esfuerzos de decenas de trabajadoras que han protestado y han interpuesto recursos.

 

“Se han presentado dos iniciativas al Congreso”, explica Maritza Vásquez, presidenta de la Asociación de Trabajadoras del Hogar, a Domicilio y de Maquila (Atrahdom), “en 1999 y en 2006, las dos pasaron primera lectura y se quedaron engavetadas”. Más tarde, las trabajadoras asociadas consiguieron una abogada y plantearon la inconstitucionalidad, pero la Corte les negó el recurso y además les cobró una multa. No hace falta decir lo frustradas que quedaron.

 

Les queda ahora solo una pequeña esperanza. Guatemala firmó el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que regula el trabajo doméstico, pero nunca lo ratificó, si lo ratifica entonces se convierte en ley. Pero para ratificarlo hace falta un proceso largo y complicado. El primer paso es que tres instituciones emitan una opinión, si las tres son favorables lo envían al Ministro de Relaciones Exteriores, quien lo remite al Presidente de la República y este al Congreso. Allí se convierte en ley. Un camino espinoso. De momento dos de las tres instituciones emitieron ya su visto bueno: el Procurador de Derechos Humanos y La Secretaría Presidencial de la Mujer. Solo falta la firma del Ministro de Trabajo, mientras él no firme, el proceso se queda detenido.

 

“No puedo firmar así a la ligera”, dijo; “tengo que hacer consultas, ver si vamos a poder cumplir con todos los artículos. Estamos trabajando en esto y pronto vamos a hacerles una propuesta que sé que a ellas les va a agradar”, aseguró. Contreras tiene a una empleada en casa, le permite salir los sábados y domingos, pero ignora cuánto gana “de eso se ocupa mi esposa” cuenta.

 

Las últimas palabras que Lorena escuchó de su empleadora fueron: “Sos una cholera huevona”, no volvió la mirada, se fue con ambas manos presionando su adolorido estómago. “Siempre que se enojaba me decía cholera”, recuerda Lorena, y la palabra le caía como golpe. En la época colonial era habitual que las familias españolas o criollas llevaran a su casa a una niña indígena y la criaran para que de mayor sirviera en los oficios domésticos, de ahí viene la palabra “criada”. Más tarde, muchas mujeres originarias de El Chol, en Alta Verapaz, migraban a la ciudad para trabajar en casas particulares, de ahí se originó la palabra “cholera” para nombrar a la empleada del hogar, pero con el tiempo el término se convirtió en un insulto.

 

De acuerdo con un estudio de Atrahdom, el 90 por ciento de las trabajadoras son emigrantes del interior de la República, un 80 por ciento ciento indígenas. Muchas de ellas llegan a la ciudad casi sin dinero. Casa San Benito, una organización católica sin fines de lucro, les brinda ayuda mientras se acoplan. Pueden pasar allí los primeros días, les ayudan a gestionar un empleo y además las dan las nociones básicas de lo que será su trabajo. “De un pueblo a la ciudad es muy diferente”, cuenta Angelina Juárez, directora de la institución, “muchas no saben trapear porque en sus casas no hay piso, tampoco hay ducha ni baños, son cosas nuevas con las que se encuentran, como los microondas y los aparatos eléctricos. Aquí se les da una pequeña noción del trabajo en casa. Se quedan unos días mientras consiguen empleo. Es una casa de paso”, explica. La casa se sostiene gracias al aporte de ciudadanos alemanes y brinda además la posibilidad para que las empleadas estudien los fines de semana. Es un sitio a donde suelen llegar amas de casa en busca de empleadas.

 

Trabajadoras unidas

 

La historia que cuenta Zuly la cuentan también decenas de trabajadoras de casa. Todas en primera persona. Empezaron trabajando en el campo desde niñas, se les negó la oportunidad de ir a la escuela por ser mujeres y terminaron en la ciudad huyendo de la pobreza de sus pueblos. A sus hijos suele cuidarlos la abuela y ellas se limitan a verlos cuando la patrona les permite el viaje. El desarraigo atraviesa sus vidas. A Zuly la despidieron por estar enferma y no le pagaron el último mes ni las prestaciones.  Cuando acudió al Ministerio de Trabajo, Zuly se llevó una sorpresa: no era justo que le pagaran solo Q400 al mes, y podía demandar por los pagos incumplidos. Una abogada de un bufete popular la ayudó a preparar la querella en donde solicitaría Q6 mil por todas las prestaciones que nunca le pagaron. De eso hace ocho años; la abogada desistió de seguir, la patrona no se dignaba a ir a tribunales y del dinero Zuly no vio nada.

 

De acuerdo con la defensora de la mujer de la oficina del Procurador de los Derechos Humanos, Ana Gladis Ollas, en los últimos años solo una empleada ha denunciado malos tratos, las demás suelen callárselo. “Primero porque están encerradas y nunca salen, muchas no conocen la capital”, explica. “Otras ni siquiera saben que pueden denunciar”. En Atrahdom llevan seis casos en el Ministerio Público, todos son por impagos. Las empleadas que lo necesiten pueden acogerse a la asociación, allí recibirán ayuda legal y un acompañamiento en los juicios.

 

Los contratos suelen ser verbales y los pagos en efectivo y sin necesidad de firmar recibos. Eso suele ser un arma de dos filos, una patrona puede aprovecharse y asegurar que le pagó cuando en realidad no lo hizo, pero una empleada también puede demandar que no le pagaron cuando sí lo hicieron. Como en todas profesiones hay empleados concientes y aprovechados, y el Ministerio de Trabajo también ha recibido denuncias en las que luego se ha comprobado que era el empleado el que mentía. Carlos cuenta que luego de diez años de tener una trabajadora en su casa ésta empezó a robar, la despidieron y ella molesta fue a denunciarlos por impago, cuando en verdad no le debían nada. Pasaron meses en tribunales hasta que lograron probar que ella mentía. También están las que abusan de confianza, como la señora que descubrió que su trabajadora llevaba varios meses usando su ropa interior.

 

Aunque lo común suele ser que los patrones sean los que abusen de la empleadas, trabajar en casa particular no siempre es malo. Sandra reconoce que pasó algunos de los mejores años de su vida con una familia. La señora se preocupaba siempre de que tuviera buena comida y su cuarto en buenas condiciones. Cuando llegó a esa casa lo primero que hizo fue preguntar cuál sería su plato y se sorprendió cuando la patrona le dijo que cualquiera. En sus otros trabajos nunca le habían permitido usar los mismos trastos que la familia. Días después la jefa se dio cuenta de que en su baño había una serie de cuadritos de papel periódico, “Yo estaba acostumbrada a que para mi no había papel” dice entre risas, “pero cuando ella se dio cuenta se asustó y me dijo que agarrara del de ellos”.

 

Los mejores sitios para trabajar están en las zonas 14, 15 o carretera a El Salvador. En esas casas usualmente tienen un cuarto con todas las comodidades, siempre hay buena comida y el trabajo se divide entre dos o incluso tres empleadas. La paga suele ser mejor. María lo sabe, pero también sabe que, generalmente, en las casas de las familias más adineradas el trato es más fuerte: “La gente que tiene menos dinero aprecia más el trabajo” dice, “los de mucho dinero no lo valoran a uno, pero pagan mejor. Los de más dinero todo lo quieren arreglar con gritos” cuenta. Los sitios a los que van en sus descansos suelen también ser distintos. Las trabajadoras de la zona 14 o carretera a El Salvador van al centro comercial Los Próceres y las de otras zonas en el Parque Central.

 

Como en el Código de Trabajo dice que el sueldo se pacta con el patrón, nadie sabe si es correcto o no descontar del mínimo la alimentación y el hospedaje. A criterio de Ollas estos “son parte de los derechos adquiridos, las ventajas económicas que establece el Código de Trabajo y no se puede contabilizar como parte del salario mínimo de la persona”.

 

Wendy está buscando trabajo. Ha dejado sus mejores años en casas ajenas y aunque ha llegado a sentirse parte de la familia, sabe bien que nunca lo ha sido. Quiere encontrar una patrona que la trate bien y le pague el mínimo. Sabe que la mayoría de mujeres en Guatemala tiene que contentarse con pocas opciones: la maquila o la casa. “Vivimos en una sociedad patriarcal”, dice, lo aprendió en sus visitas a Atrahdom. También lo aprendió Zuly con las sindicalistas, pero en este país hay más de 180 mil trabajadoras de casa particular que se ven discretamente bien en la cocina.

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38 comentarios:

  1. Alicia Hansen: (2012-06-07 16:16:52 horas)
    Que duro leer este artículo, sobre todo porque hay muchos casos así y duele muchísimo. No es mi caso. Nuestra empleada es muy querida en la casa. Trabaja de lunes a viernes y descansa todo el fin de semana. En la mañana, los que nos levantamos a las 5 a.m. somos mi esposo, mi hija y yo. Yo le preparo el desayuno a mi famila. Ella se levanta a las 7 e inicia su jornada a las 8. Tiene cuarto privado, cómoda cama, baño con agua caliente, le doy todo lo necesario para su higiene personal, puede ver televisión cuando quiera y usar el teléfono cuando quiera. Es más, hasta usa nuestra computadora e internet, porque aprendió a usarla. Talvez su sueldo no sea tan alto, pues no puedo pagarle más, pero la ayudamos en lo que podemos. Ella a cambio nos da un excelente servicio, tiene la casa limpia y cocina delicioso. ¿Que más puedo pedir? Además, no usa uniforme porque no quiere usarlo, pero no estoy en contra del uniforme, en muchos casos, es hasta más cómodo para ellas y no gastan su propia ropa, la que pueden guardar para sus paseos. En fin, ojalá hubiera más hogares así. Pero tristemente lo que refleja el artículo es cierto y lo veo hasta en casas de amigas. Es terrible, como dicen algunos comentarios, ver que las llevan a todos lados hasta para que les empujen el carrito del supermercado ... que vergüenza de mujeres.
  2. Victoria V: (2012-06-01 14:00:47 horas)
    Excelente articulo!! mal titulo!! a mi me han tachado de "bruta" por tener a mi asistente en la casa con "buen" sueldo y buenas condiciones.... pero mi justificacion es que ella me ayuda para poder tener una vida, sin ella todo en la casa se complicaria mas; no me importa que ella este de mal humor, cansada o enferma, yo tambien tengo periodos asi; asi que todo se resume en: Trata a los demas como quieras que te traten. No importa lo que los demas opinen, es mi conciencia y mi relacion con Dios la que dicta mis acciones, no lo que veo a mi alrededor.
  3. isai lopez: (2012-05-30 11:05:46 horas)
    que DIOS siga bendiciendo a los hijos de dona martita y don carlos ya fallecidos, personas que cuando mi mama y yo llegamos a la capital nos trataron como parte de la familia no como la servidumbre, siempre los llevo en mi mente y mi corazon con mucho agradecimiento por su calidad de personas, lastima que no todas las trabajadoras domenticas tienen la misma bendicion de conocer personas asi e visto de todo y a veces las empleadoras son buenas y las empleadas malas o viceversa, debemos hacer conciencia que todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, que la diferencia solo la hace el estudio.dinero,posision social color de piel etc,etc. por que al final, cuando morimos nos descomponemos igual, aunque nos entierren con los mejores servicios funerarios si no estamos a cuentas con DIOS de nada sirve.
  4. Lilia del Río: (2012-05-30 10:51:08 horas)
    Que buen artículo, es difícil encontrar tanta calidad en la investigación y en la redacción de artículos de prensa. Por otro lado toca una realidad invisible para la mayoría. Esperemos que se apruebe el Convenio 189 de la OIT en poco tiempo.
  5. hugo chanchavak: (2012-05-28 20:32:03 horas)
    da mucho coraje ver las pobres "muchachas " como son victimas de maltrato en todas partes, las que son un poco afortunadas les dan descanso los día domingo, pero si van a pasear a los centros comerciales de la capital, como TIKAL FUTUTA , si las ven descansando o paradas por un instante, mandan a los policias de seguridad a que se retiren de de tal lugar y es en serio que todo esto y mas sucede en Guatemala...a mi en lo personal este tipo de acciones no me parecen justo.
  6. gloria chcon: (2012-05-28 14:05:32 horas)
    Yo fui empleada domestica por casi 7 años trabaje antes de mis quince años, pero tenia un objetivo seguir estudiando por suerte, en las tres casas que tuve que trabajar no me lo impidieron, pero eso si me podian tener todo el cariño del mundo pero el trabajo era primero, logre mi objetivo gradurme, estudiando los fines de semana domingos el unico día que tenia para descanzar del trabajo de casa que es agotador, hoy veo todo ese sacrificio conpensado pues solo trabajo medio día y de lunes a viernes. Le puedo decir a las mujeres que trabajan en casa que se informen y no permitan maltratos, y que luchemos y nos preparemos mas para que hayan menos empleadas domesticas, y que estas pocas sean las que pongan las condiciones para trabajar en una casa, y así se valore el trabajo al que muchas mujeres disque AMAS DE CASA le huyen.
  7. Carla L.: (2012-05-28 12:03:58 horas)
    Yo he tenido en casa empleadas a las que he querido mucho y una en especial a la que extraño y se me salen las lágrimas cuando platicamos por teléfono, pero creo que en su mayoría hemos sido víctimas de ellas, de su cultura de su ignorancia y considero que las organizaciones que dicen preocuparse por sus derechos también deberían instruirlas en que el trabajo debe realizarse a cabalidad, que deben ser responsables, hacerles conciencia de que no gastan en casa, comida ni transporte. Deberían enseñarles a que el trabajo se debe hacer bien hecho, lo saben hacer pero no lo hacen y se jactan con las demás empleadas de que ellas no hacen caso ni limpian mucho. Hay cosas que no se evidencian, pero los empleadores también tenemos derecho a recibir por lo que pagamos.
  8. rosana muñoz: (2012-05-28 00:42:44 horas)
    esa es una version, hace unos años, tuve una empleada la cual desidio irse a trabajar a una maquila, pues ahi seria una trabajadora, obrera, no muchacha, a los 3 meses volvio a pedirme de nuevo el trabajo, la historia, es que ganaba el salario minimo, de lunes a domingo, 12 horas, solo media hora para comer, tenia que pagar un cuarto, que tenia que compartir, comprar su comida, lavar su ropa, una cama muy dificil, no tv, no telefono, no sala, no jardin, etc., despues de todos los gastos ganaba menos que como empleada domestica, y el trato, imposible, asi que, con estos articulos, lo que provocan es que uno ya solo los contrata por dias, 3-4 veces por semana, eso es lo que hacemos muchas de nuestas amigas,
  9. Donan Suárez: (2012-05-28 00:02:17 horas)
    Recién fui demandada por una empleada, a quien siempre trate bien. Trabajaba conmigo de lunes a viernes u tenía sus fines de semana, muchas veces yo comía recalentado para que ella comiera fresco, era yo quien cocinaba y lavaba los platos después de cena. Culturalmente es raro ver patrones asoí. En mi casa siempre duraron mucho tiempo las indígenas que trabajaban con nosotros, pero esta patója sabia que me demandaría y espero un tiempo prudencial. En su familia viven de demandas. Lo mas triste es, que ella ya aprendió a hacer lo mismo. En el ministerio de trabajo quedo claro que todas sus prestaciones se las había pagado y que había abandonado su trabajo. Ahora estoy viviendo una extorsión legal.
  10. Zuly Noriega: (2012-05-27 23:30:33 horas)
    Felicidades Marta Sandoval no me pierdo ninguno de sus reportajes. Este en particular me parece muy interesante, pero tamién es imporante accionar. Protestar y exigir que se consolide una ley que regulice el trato hacia la empleada doméstica. ODIO ver a la empleada con su triste uniforme atras de una familia cargando las cosas o cuidando a los niños malcreados, especialmente REPUDIO que las lleven a la IGLESIA para que cuiden a los hijos mientras los abnegados cristianos escuchan el mensaje.... QUE PORQUERÍA!!!!! y las hacen trabajar días domingos..... Por Dios!!! no puedo creer que estas personitas no puedan prepararse su comida o cuidar a sus hijos por lo menos un día a la semana. Me encantaría ver que se organizaran las empleadas y exigieran sus derechos...... yo la apoyaría esa ley con todo gusto!!!!
  11. jorge deleon: (2012-05-27 21:49:56 horas)
    doña marta, la columnista uso un titulo tonto, para un buen articulo. aunque solo expone lo que todos sabemos, en Guatemala no se respetan los derechos de nadie. El trabajo en casas no es esclavitud, es un trabajo, que si se regula es igual que cualquier otra actividad lucrativa. El problema es que muchas veces quien contrata, también sobrevive, así que a la contratada le paga lo que puede. Y como diría un amigo, el deporte favorito de la mujer de clase media es hablar mal de la chacha. El IGSS hizo un intento por incorporar a las trabajadoras en domicilio al sistema de seguridad social, lo cual fue una accción de interes politico para favorecer a una candidata en su momento, pero no se preocupo de que estas empleadas tuvieran un empleo formal. Personalmente respetamos las horas contratadas y pagamos todos los beneficios que la ley establece. De hecho ahora estamos pagando a nuestra trabajadora cursos en INTECAP, para aumentar sus conocimientos en cocina. El problema es que esto depende de la "buena voluntad de los empleadores". En otras latitudes, por ejemplo Alemania, Suiza, etc. existe trabajo domestico, pero esta catalogado igual que cualquier servicio. Tiene obligaciones y beneficios.
  12. maargarito solis: (2012-05-27 21:09:39 horas)
    lo que pasa es que acaban de ver the help, hay de todo señores, buenas empleadas, y terribles; buenos patrones y explotadores
  13. Byron Mejia: (2012-05-27 18:32:53 horas)
    Es increible pero todavia existe esclavitud, con estas personas, ya la patrona o el patron no puede tener un par de centavos que ya se cree un ser superior y divino y obliga a las pobres señoras o señoritas a usar un uniforme ridiculo, hasta cuando iremos a enteder los seres humanos que todos somos iguales en obligaciones y derechos, pero no se cambia la legislacion porque esta afecta a los que hacen las leyes, porque ellos o ellas tambien son esclavistas.
  14. Mario Godoy: (2012-05-27 17:46:26 horas)
    Y cuando la muchacha es atractiva, pronto llama la atencion del señoron de la casa y de los señoritos hijos de papi. Los cuales muchas veces gatean hasta el cuarto de la empleada.
  15. Irma Shaw: (2012-05-27 16:09:18 horas)
    Es verdaderamente una tragedia que en Guatemala no se valorice a la empleada domestica. Si es cierto la trabajadora o trabajadores de casa se les tiene totalmente esclavisados. La hipocrecia de todos estos congresistas, profesionales, presidentes y vicepresidentes que continuan con esta indiferencia al empleado en su casa es incocevible. Es una gran farza, los copetones sinverguenzas y abusivos. Algun dia todo eso se va a tener que terminar, asi sea.
  16. Manuel Bolaños: (2012-05-27 14:39:07 horas)
    Les recomiendo el poema de Tito Monterroso, Las Criadas; una partecita para que se piquen: "negándose al agradecimiento por lo bien que las trataron cuando se enfermaron y les dieron amorosamente su aspirina por temor de que al otro día no pudieran lavar los platos, que es lo que en verdad cansa, hacer la comida no cansa. Amo verlas llegar, llamar, sonreír, entrar, decir que sí; pero no" Saludos
  17. Maria Mercedes Paiz de Leon: (2012-05-27 14:27:26 horas)
    Que verguenza.
  18. Carlos Strems: (2012-05-27 13:40:10 horas)
    Yo sigo pensando que si respetamos a las personas que por cualquier razon se dedican al servicio domestico, siempre en la mayoria de los casos tendremos buenas personas en nuestras casas. Mi esposa no es partidaria de tener a una tercera persona en casa viviendo, solo las contrata por dia, si llegan cobran, si no llegan pues no cobran. De esta forma nos quitamos el compromiso y ellas viven mas a gusto. Se les paga de acuerdo a sus que haceres domesticos y ellas ponen su tarifa. Hasta hoy hemos tenido un matrimonio por 6 anos, se les repetan sus tiempos y ellos respetan los nuestros. Solo si tenemos alguna celebracion especial se contrata a alguien mas de la misma familia que ellos llevan. Son persnas humildes, pero muy respetuosas y honrradas. Creo que si aprendemos a tratar a las personas con respeto, tendremos el mismo respeto, yo en lo personal odio ese trato de MIRA VOS, HACE ESTO VOS, etc. etc. siempre les trato de usted y eso mantiene la armonia y ellos se sientes queridos y respetados. Mi jardinero que es el esposo, de igual forma, con respeto todo el tiempo y esta pareja mejor no la quiero, para todas esas familias que sienten estar por ensima de los demas les doy mi consejo, aprendan a vivir y respetar a los demas y tendran mejores resultados.
  19. Juan Lemus: (2012-05-27 12:54:08 horas)
    Excelente artículo y ojalá ayude a cambiar la relación feudal y legal de las trabajadoras domésticas con el sistema. Hay un estudio similar sobre el trabajo doméstico en la India y coincidentemente la percepción de los patrones hacia sus sirvientes era: a) Son como de la familia b) no sabríamos qué hacer sin ellos c) no somos iguales...
  20. alfredocastillo@hotmail.com: (2012-05-27 12:52:33 horas)
    A pesar de que entre las señoras y señoritas que laboran en esto hay unas que son canela fina y se llevan lo que esta mal puesto,a muchas si las hacen trabajar mas del horario justo,Aquí todos los políticos dicen que sus trabajadoras ganan muy bien y los que opinan también,pero si les preguntamos a ellas sobran los dedos de la mano para contar los que dicen la verdad.En todos lados se cuecen habas doña Geo.
  21. Faleiro Reyes: (2012-05-27 12:48:21 horas)
    es increible, que la esclavitud aun exista en este tiempo. No podemos quedarnos cayados ante tanta injustica contra estas mujeres. Esto tambien es racismo si pensamos que los nativos valen menos que otra persona. Ellos deben verse con respeto y admiracion ya que de ellos venimos y fueron los fundadores de un imperio.
  22. Celso Hernández: (2012-05-27 12:45:41 horas)
    Las condiciones de trabajo de las esclavas domésticas son más que conocidas. Hasta se escribe una vez al año para hablarnos de ellas. Yo quisiera que se escribiera, para que las cosas sean iguales, acerca de los dirigentes de las cámaras empresariales, de los Castillo, de los Gutiérrez, etc. y de sus vidas para así poder hacer comparaciones con el común de los mortales en Guatemala. O al menos como viven, a quien emplean, en qué gastan su dinero, en donde estudian sus hijos, a dónde viajan, de sus propiedades, etc., etc. Eso si sería impactante para los guatemaltecos de a pie, el resto es solo para llenar el espacio. No nos vayan a salir con que ahora están preocupados con los derechos de las "choleras"...
  23. ANTONIO GARCIA: (2012-05-27 12:43:47 horas)
    Le falto al periodista poner las mentadas de madre y humillaciones que les dan y hacen pasar LAS HIJAS DE PAPI Y MAMI.
  24. ANTONIO GARCIA: (2012-05-27 12:42:59 horas)
    Le falto al periodista poner las mentadas de madre y humillaciones que les dan y hacen pasar LAS HIJAS DE PAPI Y MAMI.
  25. Eduardo: (2012-05-27 12:14:27 horas)
    Me estalla ver cuando una familia de alto poder adquisitivo lleva a las empleadas a Oakland Mall, las llevan de niñeras otras veces las he visto de 14 o 15 años cuidando a niños de familias pucientes mientras la fmiailia desayuna en Plaza Decorissima. Es sgente que las ve como animales, y ve como una gran labor humanitaria, regalarles lo que les sobra o "dejarlas" ver televisión, fomentan que los hijos en ciertas fmailias sean haraganes, ME GUSTARÍA QUE LAS EMPLEADAS TRABAJARAN SOLO DE LUNES A VIERNES. Ya quisiera ver yo encerradas a todas estas viejas tan comodas y a sus hijos que nisiquiera son capaces de hacer una cama... Ya es suficiente con tener ESCLAVAS en casa y a parte de eso obligarlas a dejar de usar su traje... su identidad, para utilizar un uniforme OBLIGAR A UTILIZAR UNIFORME TABIÉN TIENE QUE PROHIBIRSE. En cuanto al congreso, solo hay personas interesadas en su propio bienestar, lo poco que hacen es para justificar su sueldo, pero para nada es un congreso comprometido con Guatemala, solo hablan de corrupción cuando ellos tienen envidia del gobierno de turno que tiene la oportunidad de robar, pero cuando ellos son los que gobiernan, se callan la boca. SE NECESITA UNA GUATEMALA DE GENTE COMPROMETIDA, VIVO FUERA DE GUATEMALA POR TRABAJO Y NO HAY NADA QUE DETESTE MÁS QUE REGRESAR Y ESCUCHAR EL TONO DE GENTE "CAQUERA" SUENA TAN PUEBLERINO Y DENOTA TANTA IGNORANCIA...
  26. Eduardo: (2012-05-27 12:09:17 horas)
    Me estalla ver cuando una familia de alto poder adquisitivo lleva a las empleadas a Oakland Mall, las llevan de niñeras otras veces las he visto de 14 o 15 años cuidando a niños de familias pucientes mientras la fmiailia desayuna en Plaza Decorissima. Es sgente que las ve como animales, y ve como una gran labor humanitaria, regalarles lo que les sobra o "dejarlas" ver televisión, fomentan que los hijos en ciertas fmailias sean haraganes, ME GUSTARÍA QUE LAS EMPLEADAS TRABAJARAN SOLO DE LUNES A VIERNES. Ya quisiera ver yo encerradas a todas estas viejas tan comodas y a sus hijos que nisiquiera son capaces de hacer una cama... Ya es suficiente con tener ESCLAVAS en casa y a parte de eso obligarlas a dejar de usar su traje... su identidad, para utilizar un uniforme OBLIGAR A UTILIZAR UNIFORME TABIÉN TIENE QUE PROHIBIRSE. En cuanto al congreso, solo hay personas interesadas en su propio bienestar, lo poco que hacen es para justificar su sueldo, pero para nada es un congreso comprometido con Guatemala, solo hablan de corrupción cuando ellos tienen envidia del gobierno de turno que tiene la oportunidad de robar, pero cuando ellos son los que gobiernan, se callan la boca. SE NECESITA UNA GUATEMALA DE GENTE COMPROMETIDA, VIVO FUERA DE GUATEMALA POR TRABAJO Y NO HAY NADA QUE DETESTE MÁS QUE REGRESAR Y ESCUCHAR EL TONO DE GENTE "CAQUERA" SUENA TAN PUEBLERINO Y DENOTA TANTA IGNORANCIA...
  27. Oswaldo Ramirez: (2012-05-27 11:48:37 horas)
    Para Carlos Thomae, lo primero que tiene que hacer cuando contrate a una persona que haga oficios domésticos es pagarle por lo menos el sueldo mínimo, cumplirle con sus prestaciones y verá que nadie le va a robar. ahhh, y no está de más preguntarle si usted no está robando en el pago de impuestos o con los precios de sus productos o servicios (si es empresario), porque uno nunca sabe, quien quita las trata como personas de 5a categoria. Por supuesto que estoy totalmente en contra del robo que usted dice que le hacen pero vamos por pasos, haga su parte y verá que no todas le van a robar, a menos que usted agarre a la primera marera que se le atraviese porque dejeme decilre que entre los estupidos hay un estigma hacia los pobres e indígenas de que todos son ladrones y "huevones". Trátelas como personas y verá que tendrá una buena socia en el cuidado de su casa y familia.
  28. Carlos Thomae: (2012-05-27 10:46:26 horas)
    Admiro y felicito a quienes han encontrado empleadas al menos leales, no digamos honradas. Ese no es nuestro caso, una de ellas se robó las llaves de la casa ¿para qué? y todas las otras nos han robado descaradamente lo que pueden. Faltan al trabajo sin avisar y quieren se les paguen todas sus prestaciones aunque hayan trabajado una semana.
  29. José A. Calderón: (2012-05-27 10:27:52 horas)
    Para una entrega posterior y más amplia sería interesante dar infografías. Datos como el rango etáreo, las comunidades de donde vienen, ocupación de los patrones, etc. relacionando entre variables.
  30. Gil Zu: (2012-05-27 10:02:21 horas)
    LAS SIRVIENTAS O CHOLERAS fueron terminos que se mantuvieron y mantienen en nuestra sociedad en especial de las clases medias altas para arriba. Sirvienta es aquelle mujer que sirve. Una mujer de la alta sociedad, ,a Medico, o Diputada es sirvienta. La Colera por el contrario fue calificativo cuando una familia queria contratar los servicios de una sirvienta (hoy les llaman Trabajadores Domesticas) simplemente recomendaban viajar al CHOL para conseguir una cholera porque las indias del Chol trabajan como mulas y cobran poco. (asi decian ). Una mujer que trabaja en similares circunstancias tienen que linmpiarle el fondillo a niños que no son sus hijos, mantener limpia la mesa del comedor y las sillas en donde ella tiene prohibido sentarse. En muchas casas ya les proporcionan una habitacion con TV pero cuando piden aumento de su salario les hechan en cara : NO SOLO LO QUE TE HARTAS Y TODAVIA QUERES MAS. Mucha de ellas tienen permiso de descansar el domingo despues de medio dia. m
  31. carmen gutierrez: (2012-05-27 09:29:34 horas)
    Es increible, pero lo descrito en el artículo es real, lastimosamente real. No se han tomado las cosas con seriedad y sin partidismos; son personas que trabajan, que "colaboran" en los hogares y que por falta de educación u oportunidades no han podido optar a otros empleos. Estas personas prestan trabajos valiosos que no son apreciados en su justa dimensión, ojalá un día recibieran un trato justo, digno y bien remunerado.
  32. Lucas Vidal: (2012-05-27 09:14:12 horas)
    Excelente artículo que habrá de generar mucho debate. Nada más que El Chol está en Baja Verapaz no en Alta Verapaz
  33. estuardo hernnnadez: (2012-05-27 08:40:52 horas)
    muchas mujeres originarias de El Chol, en Alta Verapaz, migraban a la ciudad para trabajar . El Chol esta Ubicado en Baja Verapaz
  34. Roberto Barillas: (2012-05-27 08:40:37 horas)
    Totalmente de acuerdo con el articulo las empleadas de servicio domestico viven en nuestro pais bajo un régimen de total esclavitud con salarios que dan risa. EN nuestro caso contamos con la suerte de tener una niñera que lleva ya con la familia mas de una década. Nos ha acompañado a donde hemos vivido USA y ahora Costa Rica. En Costa Rica la ley exige el pago de seguro social para la empleada y el horario laboral es de 7 a 6 pm si excusas de lunes a viernes y sábados medio dia. El salario promedio pagado en la clase media y alga ronda los Q2500. He escuchado incluso de casos en este pais que cuando las despiden la ley la ampara para el pago de su pasivo, vacaciones y otras cargas sociales. Urge legislar esto en Guatemala, a decir verdad son esclavas en la era moderna, da pena.
  35. Mario Godoy: (2012-05-27 08:29:54 horas)
    Despues de leer este articulo, se da uno cuenta que vivimos en un pais colonial, disfrazado de democratico. Ah, pero se dicen que aqui todos somos iguales, que las clases sociales solo es un invento de los marxistas, que si cambias vos, va a cambiar la sociedad.
  36. Josefina Alcántara: (2012-05-27 06:25:20 horas)
    Más que un gran honor para la articulista, en un tema que cuando se toca se hace con toda la inhumanidad que poseemos, y que por fin, alguien toca de manera clara, conciente y real, dejando ver la dolorosa situación de la empleada doméstica para quién no hay NINGUNA JUSTICIA. La empleada doméstica no es considerada ser humano, sino ser de baja clase, destinada a vivir en una esclavitud cruel, sin esperanza de que haya alguien, hasta éste momento, que hable sobre ello con la sinceridad de éste artículo. Y si bien el artículo es muy informativo, las historias negras van mucho más de lo expresado. Libros pueden escribirse sobre tanto dolor y tanta pena. ¿Qué han dicho los sociólogos al respecto? ¿Y los ministros religiosos? ¿Y los líderes de "izquierda" o liberales? NADA, porque ellos son partícipes del abuso sin fin de este sector de la población. En una país en donde el nacer determina la suerte, el nacer pobre y con solo esa oportunidad de trabajo para sobrevivir, no hay cambio alguno, más que vivir toda una vida como esclava, en donde no solo se le exige trabajar 7 días a la semana y estar lista 24 horas al día, sino además servir de objeto sexual en una gran mayoría de casos. Magnífico artículo, y mucha valentía de la escritora. POR FIN alguien da el grito de justicia en nombre de toda esa población explotada. Gracias Señora Sandoval por señalar la infamia que día a día se da en contra de la servidora doméstica. Ojalá que éste articulo concientize a muchos y cambien la actitud de explotación diabólica que se sigue dando en Guatemala y muchos otros lugares.
  37. Ange Padilla: (2012-05-27 06:14:16 horas)
    La definición del crimen de APARTHEID es “actos cometidos con el propósito de establecer y mantener dominación de un grupo racial de personas sobre otro grupo de personas para oprimirlas sistemáticamente”, en Guatemala este es un mal que esta impregnado en la misma fibra de nuestra sociedad y no lo queremos aceptar, lo justificamos, y nos condena a ser un país incivilizado.
  38. Mario Castro: (2012-05-27 05:16:38 horas)
    En general estoy en total desacuerdo con este tipo de trabajos. Es esclavitud! Se debería de tener una ley clara, para que no existan abusos y mejor aun toda persona que se dedique a este trabajo firmar un contrato. Aunque si ni el Ministro de Trabajo sabe cuanto gana la persona que trabaja en su casa, que podemos esperar! Hasta que no logremos superar esta sociedad clasista y racista en Guatemala no avanzamos. Todos somo guatemaltecos! En nuestro caso una seniora llega dos a tres días por semana. Gana muy bien y aparte todos en casa colaboramos en la limpieza, cocina, etc, los otros días.
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