Acción Ciudadana demandó el cierre del Fonapaz y otros 13 fondos sociales porque duplican funciones de los ministerios y son botines de plazas de empleo.
Además de pedir que se clausure el Fondo Nacional para la Paz (Fonapaz), la organización Acción Ciudadana (AC) demandó al Gobierno que sean cerrados otros 13 fondos sociales debido a que manejan en conjunto casi el mismo presupuesto que todas las municipalidades, pero lo ejecutan con más discrecionalidad y solo pueden fiscalizarse a medias.
De 1998 a 2009, 14 fondos sociales consumieron Q22.6 millardos, mientras que las municipalidades ejecutaron Q24 millardos. En 2012 el Fonapaz y el Fondo Nacional de Desarrollo (Fonades), a cargo de la compra de fertilizante, cuentan con el presupuesto más alto: Q422 y Q555 millones, respectivamente.
Los fondos sociales funcionan por medio de fideicomisos que no están sujetos a la Ley de Compras y Contrataciones del Estado. La mayoría fue creada previo a la firma de la paz para atender a las víctimas del conflicto armado interno más rápido de como lo haría un ministerio. Debían ser temporales, pero han permanecido, y se degeneró su función inicial. Además de duplicar funciones de ministerios, representan un alto costo para el país y se prestan a usos clientelares que benefician a diputados y alcaldes, criticó ayer el analista de AC, Marvin Flores.
Los fondos sociales “se han convertido en un botín para emplear a la planilla del partido político de turno y son focos de corrupción en casi todas sus operaciones”, explicó la organización en un comunicado.
Fonapaz, un bolsón de regalos
El Fonapaz fue creado en 1991; sin embargo, ha prolongado su existencia por 21 años. La razón de origen del Fondo se deformó desde su creación. El Acuerdo Gubernativo que le dio origen ha sido modificado 5 veces, prácticamente una vez por cada gobierno, y sus funciones no quedan claras. Ha construido y reparado escuelas, contrata ONG, regala pilas y láminas, o compra frijol y arroz para apoyar programas sociales.
De los Q422 millones que le asignaron para este año, el 84 por ciento se destinará para funcionamiento. “Dejó de ser un mecanismo de ejecución rápida y se maneja como un ministerio más. Si en 10 años no hizo su trabajo debieron buscarse otros mecanismos, pero al contrario, los fondos sociales se multiplicaron”, explicó Flores. Situación similar ocurre en otros como el Fondo de Desarrollo Indígena Guatemalteco (Fodigua) o el FSS que destinan 76 y 88 por ciento, respectivamente, para funcionamiento.
AC propone que los 14 fondos sociales señalados sean liquidados. Si no, que sus funciones las absorba un viceministerio de infraestructura, que estaría a cargo del Ministerio de Desarrollo Social o que se trasladen sus recursos a los ministerio de Salud y Educación. Se ahorrarían gastos de administración y la fiscalización sería más clara.
“Para evitarnos problemas, mejor no más donaciones”
Armando Paniagua, director del Fonapaz, reconoce la desproporción del gasto de inversión con el de funcionamiento. Este año, dice, solo Q60 millones de los Q422 asignados serán para inversión. El resto servirá para pagar la planilla de los 170 empleados y los Q350 mil mensuales que eroga la institución, para el alquiler de oficinas y bodegas. Tan solo la renta del edificio central, en la zona 9, cuesta Q250 mil al mes.
A eso se suma la deuda por obra que le heredó que, de acuerdo con Panigua, sobrepasa los Q600 millones. “Solo en alquiler de vehículos se deben Q14 millones. Tenemos un parque vehicular de 190 unidades, pero solo 6 carros funcionan”, contó a elPeriódico.
La semana pasada, Paniagua anuló un proceso de compra de 1,500 pilas plásticas (que se adquirieron por lo menos Q270 más caras que en el mercado) y destituyó a la junta adjudicadora. El Fonapaz adquirió en abril 90 mil láminas, por Q9.9 millones, a una empresa de Chiquimulilla, Santa Rosa. El diputado panista Hugo Morán señaló una posible sobrevaloración, lo cual fue negado por las altas autoridades del Fondo.
Este año Paniagua también intentó obtener una donación taiwanesa de Q6 millones, sin cumplir con el protocolo, para reparar escuelas en Santa Rosa.
El funcionario asegura que a partir de estos sucesos el presidente Otto Pérez le dio la orden de que, “para evitar más problemas” se dejen de hacer donaciones y que el Fonapaz solo se dedique a hacer obra pública. Lo que más regala el Fondo son pilas y láminas. Paniagua cuenta que cada vez que visitan una comunidad “es como si llegara Santa Claus” porque “la gente siempre espera que les demos algo”.
El Fonapaz, dice Paniagua, se enfocará ahora en proyectos de introducción de agua potable y drenaje, y reparación de escuelas. Solo se regalará lo que queda en bodega, asevera. Sin embargo, el fin de semana pasado, Paniagua, el Presidente y la Vicepresidenta regalaron láminas en Petén.
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