Como es del conocimiento público, el único diputado del Partido Unionista (arzuísta), José Alejandro Arévalo, quien forma parte de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso, se opuso a que Jorge De León Duque, hijo del expresidente Ramiro De León Carpio, integrara la terna de candidatos a Procurador de los Derechos Humanos (PDH).
Arévalo argumentó que su oposición a De León Duque obedece a que este no tendrá independencia debido a que cuenta con el respaldo del oficialismo.
No obstante, ha trascendido que la verdadera causa de la oposición del arzuísmo a la candidatura de De León Duque es la no superada pugna o rivalidad de Álvaro Arzú con el expresidente Ramiro De León Carpio (qepd). Lo cierto es que Arzú sigue sin aceptar que la presidencia de De León Carpio (1993-96) fue bastante superior a la de él, aunque Arzú ocupó el cargo por más tiempo (1996-2000). De hecho, la opinión pública así lo reconoce.
Sin duda, resulta incomprensible que la rivalidad que siente Arzú hacia De León Carpio todavía subsista después de 10 años de que este falleció (16 de abril de 2002) y, más aún, que la misma se proyecte hacia el hijo de De León Carpio.
Empero, De León Carpio no es el único respecto de quien Arzú siente una rivalidad exagerada, extrema. Óscar Berger es otro de esos personajes que le quitan el sueño a Arzú. La historia registra a Berger como mejor alcalde de la capital que Arzú, aunque este haya fungido como tal durante más tiempo, y también como un gobernante con menos rechazo que él. Asimismo, cabe recordar que, gracias a la gestión municipal de Berger, Arzú ganó las elecciones presidenciales en 1995, ya que su candidatura por sí misma no había pegado lo suficiente, a pesar del apoyo del oficialismo (bajo la presidencia de De León Carpio). Por tantito (¿30 mil votos?) y pierde.
En cuanto a la independencia, ¿será que Arzú pensó así cuando la “aplanadora amarilla” en el Congreso eligió magistrados de las Cortes y Contralor de Cuentas (Marco Tulio Abadío Molina) durante su período presidencial?
En todo caso, se entiende, aunque da grima, el inextinguible enfado de Arzú contra De León Carpio, pero lo que raya en lo ridículo es que ese enojo siga contra el hijo de este. ¡No se vale!
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
42 comentarios: