Un amigo fue a Madrid de viaje y sabiendo que su novia había perdido sus gafas oscuras pensó regalarle otras para lo cual se apersonó a la óptica del Corte Inglés.
Después de ver varios modelos, se decidió por unas con montura sicodélica marca Gucci y las compró…
Pidió se las enviaran a la novia vía paquetería Express a Guatemala, habiéndole escrito simultáneamente, aunque por aparte, una carta de circunstancia que envió pocos días más tarde por DHL.
Alguna confusión entre envíos en el departamento de expediciones de la tienda hizo que el paquete enviado y recibido por la novia no fueran las Gucci escogidas con tanto cariño si no unas sugestivas pantaletas Victoria Secret pertenecientes a otra clienta y de otra localidad.
La novia recibe el paquete equivocado y al enterarse del contenido del mismo se sonroja, y cualquier cantidad de imágenes eróticas pasan por su mente. Sin embargo, a continuación queda confundida al enterarse de lo expresado en la carta que llegara por aparte e inmediatamente a continuación del paquete de marras..
“Amor: Espero que te guste el regalo que te envío, sobre todo por la falta que te hacen desde que extraviaste las anteriores solo Dios sabe dónde.
Ojalá haya acertado al escoger el modelo, ya que es el último grito del día. La vendedora me enseñó las suyas, muy parecidas a las que te envío, aunque de un modelo anterior. Yo, para comprobarlo, me las probé allí mismo. No sabes cómo se rieron los presentes, porque esos modelos femeninos en los hombres quedan muy graciosos y más a mí, que como ya sabes, tengo cierto rasgo muy abultado. Una chica me ayudó también a decidir. Me las pidió, se quitó las suyas y se las puso para que yo pudiera ver el efecto. A esta chica le lucían menos bien que a la dependienta, porque el pelo le desbordaba un poco por los lados, pero aun así me pareció que le favorecían.
Me decidí por estas que te envío, con la esperanza de vértelas puestas al no más llegar al aeropuerto. Al principio te sentirás rara, acostumbrada a usar las anteriores, y más aún tomando en cuenta que últimamente no llevas ninguna por haberlas perdido, ¡tanta es tu costumbre de dejártelas por aquí y por allá…! Pero sobre todo, espero que no te estén grandes, no sea que se te caigan cuando vayas andando rápido …Estoy deseando regresar y vértelas puestas, aunque eres tan bella y sugerente que sin ellas te quiero aún más”. Tu Pepe.
Nunca logró mi amigo entender porqué la novia –habitualmente algo huraña– lo recibiera a su regreso del viaje con tanta pasión e impaciencia…
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