La obra de la escultora guatemalteca María Isabel Madriz se puede ver en la entrada del salón Azaria de Ciudad Cayalá.
Se eligió hacer los capiteles de las columnas ubicadas en el salón de eventos de la recién inaugurada Ciudad Cayalá en arcilla porque sin duda es un material para la eternidad. La idea fue del arquitecto Richard Economakis, quien de alguna manera quería dejar un homenaje vivo a las raíces de la tierra. “La obra consiste en 18 capiteles, tuve apenas dos meses para hacerlo y ese fue el gran reto, porque la arcilla es un material muy complicado, no solo tarda veinte días en secar, sino que uno nunca sabe cómo va a salir después de la primera quema, es cierto que después se vuelve tan dura como una piedra, pero en el proceso es quebradiza y hasta frágil”, comenta la artista María Isabel Madriz, quien empezó a formarse dentro del campo de la escultura con Claudia Cirici, y ha recibido instrucción por parte de dos grandes maestros de la stoneware –así se conoce a la arcilla en inglés– Peter King y Xinia Marin, radicados en Pensacola, Florida. Para la obra Madriz hizo lo que después sería un octavo de cada capitel, y de ello se sacaron ocho moldes que más adelante se convertirían en las 150 mazorcas que conforman los capiteles, enmarcados arriba por un ábaco y abajo por un lazo. La premisa fue lograr una reinterpretación del famoso capitel de mazorca que elaboró el prestigioso arquitecto estadounidense Benjamin Latrobe hace casi doscientos años. “En realidad podemos decir que cada mazorca es única, cada una se volvió a tallar después de la quema, pues los moldes sirven más que nada para tener una guía de por dónde ir, se talló cada grano de maíz”, agrega la escultora, cuya familia está llena de amantes del arte, por eso, como el tiempo apremiaba, tuvo gran colaboración por parte de, por ejemplo, su hermana y su sobrina, y eso, en sus palabras, fue muy reconfortante. “Armamos un taller en quince días, Claudia Cirici me apoyó muchísimo con material, maquinaria, horno y personal, fue una experiencia muy enriquecedora, afortunadamente todo salió a la primera; el proyecto es uno de los más grandes que se ha hecho en Guatemala en la técnica de arcilla arquitectónica”, concluye Madriz, quien presentará su primera exposición en solitario en julio de este año. La obra se puede apreciar a la entrada del salón Azaria en Ciudad Cayalá.
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