Como cada año, miles de familias campesinas agotan sus reservas de granos básicos y pueden morir de hambre.
Las instituciones del Estado saben cuántos son, dónde están y hasta quiénes son. Por ello, según expuso el Presidente en su conferencia dominical, no hay razón por la que su muerte no se pueda evitar.
Como cada año, la llegada de mayo marca el inicio de las lluvias o de la sequía, pero también el comienzo de unos meses, que se prolongarán hasta septiembre, en los que miles de familias campesinas agotan sus reservas de granos básicos y pueden morir de hambre.
Para atajar esta situación, el Gobierno se declaró en alerta por hambre estacionaria, anunció anoche Otto Pérez Molina
Las familias afectadas son alrededor de 60 mil y están repartidas en 850 comunidades, en su mayor parte concentradas en los departamentos de Chiquimula, Jalapa, Quiché y Chimaltenango. De ellas, ya hay identificadas 55 comunidades que son las que mayor riesgo corren de sufrir casos de desnutrición aguda.
“Para antes del 15 de mayo tenemos que visitar estas áreas priorizadas y que el Ministerio de Salud las monitoree constantemente”, expuso el mandatario.
Además de la vigilancia que realizará el Ejecutivo, Pérez Molina aseguró que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) aportará recursos para atender a 30 mil personas.
Consideró que dado que las áreas en riesgo son siempre las mismas, el Estado debe contar con un sistema eficaz de prevención. “Este es un problema recurrente que se ha ido incrementando. Esperamos que a estas personas se les pueda incluir en otras políticas sociales”, confió.
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