Los campesinos hondureños recuperan tierras en forma masiva.
Representantes derechistas en diferentes países, defensores a ultranza del capital e inversionistas transnacionales, de inmediato unieron sus voces para calificar de irresponsable la decisión de Argentina por expropiar a la empresa española Repsol. Era lógico. Para ellos, el criterio de utilidad pública no justifica ninguna acción, mientras que las privatizaciones son la panacea para supuestamente salir del “subdesarrollo”, aunque análisis de la realidad demuestren lo contrario.
Sin mayor protocolo, Mariano Rajoy lanzó un discurso irrespetuoso contra Cristina Fernández; y de inmediato le siguió Felipe Calderón, quien aseguró que tal decisión afectaría más al pueblo argentino, y –claro– no podía faltar Otto Pérez. Esos jefes de gobierno, que se deben a naciones enteras, se identificaron como voceros de los inversionistas, no del electorado que los eligió ni de todos esos conglomerados que han manifestado su indignación ante los abusos de empresarios y banqueros, quienes se oponen a los inversionistas que destruyen territorios a toda costa, bajo el argumento de la importancia de la “modernización”, la cual nunca ha llegado a las poblaciones donde se han explotado minerales.
Los defensores del capital, aunque no lo digan, avalan un modelo que alienta la concentración de la riqueza y la corrupción; promueve la especulación y la competitividad entre desiguales; y a su vez, es incapaz de garantizar cuando menos los derechos a la alimentación y al trabajo digno para la mayoría de las poblaciones. Ese modelo que el presidente guatemalteco justifica, por ello respalda la minería a cielo abierto y la instalación de grandes hidroeléctricas –no importa los daños que causen y si las organizaciones comunitarias los rechazan– con el trivial argumento que la “inversión privada” es desarrollo.
Si se quieren solucionar las demandas sociales, hay que poner en el centro la producción campesina, respetar los derechos de los pueblos indígenas y –aunque el liderazgo masculino lo omite– evitar la sobrecarga de trabajo que tienen las mujeres en el campo. De nuevo se pide paciencia a quienes nunca han sido considerados como sujetos privilegiados, esto nunca se lo han pedido a las empresas mineras ni a los finqueros. Ya es hora de que se priorice la atención a los sujetos campesinos, la condonación de la deuda agraria es viable. Sería un momento de privilegio para las organizaciones sociales, una excepción, si se piensa en los importantes subsidios que año con año reciben los grandes cafetaleros o los apoyos que tienen otros agroexportadores.
La agrupación internacional Vía Campesina dio a conocer que en Honduras se iniciaron las recuperaciones masivas de tierras por campesinas y campesinos para poder producirlas. Su argumento: la necesidad de alimentos para la sobrevivencia de tres mil familias, en otras palabras, utilidad social.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
8 comentarios: