La idea de Muñoz Meany era repudiar todo régimen autoritario.
Formado por un grupo que entiende muy bien de ciencias naturales, de cálculos económicos, de comprensión jurídica, acéfalo de humanistas porque su Facultad de Humanidades se transmutó en una ficción de Facultad de Educación, el Consejo Superior Universitario ha logrado como el alquimista fusionar intereses educativos con transacciones nefastas de la política nacional.
El Consejo Superior Universitario nació del germen propuesto por el jurista Enrique Muñoz Meany, de repudiar todo régimen autoritario producto de violencia o fraude. Gracias a ello los profesores de la Universidad de San Carlos de Guatemala no son intervencionistas u orientadores de conducta como lo son las universidades no estatales autorizadas por un Consejo de Enseñanza Privada Superior, que positivamente goza de los privilegios de los Colegios Profesionales para defraudar la innovación universitaria.
Ludwig von Mises, crítico del mejorismo científico, crítico de las modas que eliminan los fundamentos del pensar y riguroso en el quehacer de la universidad, afirma que se debe exigir rigor científico al estudiante. En su obra Acción Humana afirma que la universidad debe enseñar y además proveer el avance de la ciencia y del saber. Es decir que sus profesores deben ser creadores de conocimiento.
Ese ideal de Mises quedó plasmado en la apertura que la Revolución de 1944 le dio a la enseñanza superior en Guatemala. Esto lo saben los consejos directivos de las universidades privadas.
El Consejo Superior Universitario de la Universidad de San Carlos de Guatemala se ocupa de nimiedades que bien puede resolver una secretaría eficiente de administración universitaria. El Consejo Superior Universitario debe tener mucha mayor presencia en lo que se enseña y la influencia de las instituciones docentes en las ideas políticas, económicas y de transformación social.
Ni siquiera dejó en el olvido el asesinato del Decano de la Facultad de Humanidades, se vuelve vulnerable ante las asociaciones estudiantiles, sus bautizos y su desfiles de Dolores de sangre, pillaje y asesinato.
Se acerca el movimiento político de elección de Rector. Se escuchan nombres de profesionales de las ciencias químicas, de la ingeniería o de la administración actual. ¿Quiénes estarán comprometidos con el cambio que gestó la Revolución y quiénes están sometidos a su vanagloria personal, a su tendencia al autoritarismo a lo flojera de mirar y pasar?
La Universidad de San Carlos necesita un Consejo Superior Universitario.
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