La empresa de alta gama en el mundo del mueble, ahora en Guatemala, es brasileña y tiene cincuenta años en el mercado.
Cocinas, armarios, muebles para el baño, salas y comedores son solo algunos de los productos estrella de esta casa de diseño fundada en Flores de Cuña, Brasil, por dos inmigrantes italianos, maestros del diseño de mobiliario. “Es muy divertido conocer Flores de Cuña porque prácticamente es como estar en un poblado italiano, además todo el pueblo se dedica al diseño de muebles exclusivos, que incluyen la técnica, los acabados y las tendencias italianas más actuales. Florense se distingue también porque usa mucha tecnología en sus productos, como bisagras con autocierre, gabinetes iluminados por dentro con luz led y gavetas de cocina que no se somatan y específicamente conformadas para distintos usos, como el almacenaje de cubiertos”, comenta Javier Calvo, representante de la firma en Guatemala, la primera que abre en Centroamérica –en el mundo existen ya 90 showrooms.
La gran ventaja que aporta Florense al interiorismo es que el cliente puede elegir el estilo que más le guste sin que por ello sacrifique la tecnología de punta que la firma ofrece. “La colección más reciente, por ejemplo, se llama Charm, y es un regreso a los muebles típicos franceses, a la vez hay otra colección estilo Santa Fe, y por supuesto, sus líneas más modernas, que siguen siendo las favoritas del cliente más joven. Pero también recurren a la tendencia más actual del diseño, la fusión de estilos, que por supuesto significa muchas mezclas de texturas y formas”, agrega Calvo, quien asegura que en Florense el estar a favor del medio ambiente es un factor de suma importancia, por eso solo trabaja en chapas de madera de robles italianos provenientes de bosques controlados. Dentro de los servicios que ofrece la franquicia están, a la vez, la asesoría en diseño y decoración, algo que a Calvo se le da muy bien dada su reconocida experiencia dentro del campo.
Los productos de Florense pueden adaptarse a casi cualquier forma de espacio y en definitiva a cualquier tamaño, gracias al sistema modular que utiliza para trabajar, sobre todo cuando se trata de closets y cocinas. “Para un walking closet, por ejemplo, la firma ofrece la opción de poner puertas con aluminio y vidrio sobre las estanterías para resguardar ropa o zapatos del polvo, y el efecto visual que se logra es espectacular”, continúa Calvo. La franquicia garantiza sus productos durante quince años y, de hecho, reemplaza cualquier pieza que no funcionó o se rompió, gratis, es que como dice Calvo, el servicio técnico de Florense es gran parte de su ADN. “Tenemos un programa en tercera dimensión que sirve para el diseño de los ambientes, y es tan bueno que una vez concluido el proyecto, el cliente puede caminarlo entero y hasta ver qué hay dentro de cada gaveta”, concluye. Florense trabaja solo bajo pedido y prefiere hacerlo con previa cita, idealmente desde que un proyecto está en planos, pero también en materia de remodelación.
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